Posts Tagged ‘guerra civil guatemala’

Guatemala.- Sentencia por Genocidio contra el pueblo Maya Ixil.

miércoles, octubre 9th, 2013

http://cpr-urbana.blogspot.com/2013/10/sentencia-por-genocidio-contra-el.html?spref=fb

otto perez comandante tito

Santa Maria Nebaj. Quiché.- interesantes reuniones viene realizando en esta población y lugares que integran el triangulo Ixil, los integrantes de las coorinadoras departamentales y municiapes de Cotzal, Nebaj y Chajul, con el objetivo principal de orientar a las 2166 personas evacuadas de poblados y montañas quichelenses, que ya se encuentran debidamente instaladas en el lugar bautizado como “Ac’Txumbal” (Nueva Vida).

Por su parte el comandante “Tito”, jefe del destacamento militar de este municipio, indicó que son 2166 las personas evacuadas de poblados y montañas quichelenses ahora residentes en el asentamiento “Ac’Txumbal”, habiendo hombres, mujeres y niños de todas las edades que vienen recibiendo toda clase de atenciones por parte de las entidades bajo la supervisión de ejercito y que provienen de las aldeas salquil Grande, huyendo de la violencia imperante en aquel sector. Aseguró el comandante militar que el respeto de la población nebajense se encuentra segura y tranquila al estar vigilada por elementos castrenses y patrullas civiles.
Prensa Libre 19 de Octubre de 1982.
ydigoras cotzal nebaj chajul quiche ixil otto perez molina
«… La organización para el manejo de desplazados , refugiados y amnistiados, en campamentos donde la población era concentrada con el fin de reeducarla, modificando su cultura e incorporándolos a la lucha contra subversiva; criminalizando a todo aquel que no siguiera las pautas de la doctrina implementada por los miembros del ejercito a cargo de dichos campamentos. En la región ixil se establecieron tres campamentos…. que concentraron principalmente miembros del grupo étnico maya ixil..
…A partir de la investigación realizada se estima que durante el conflicto armado interno, miembros del ejercito de Guatemala, comisionados militares y patruyeros de autodefensa civil dieron muerte a un minimo de 5,270 personas pertenecientes al grupo maya ixil, radicados en los municipios de San Juan Cotzal, Santa Maria Nebaj y San Gaspar Chajul…»

Sentencia por Genocidio y
delitos contra los deberes de Humanidad
 contra el pueblo Maya Ixil.
Guatemala, Mayo 2013.

Guatemala.- 30 de junio 2013, Marcha de la Memoria

jueves, junio 27th, 2013

Marcha de la Memoria:  Por los que ya no están y también por la Impunidad, la violencia, la pobreza, el silencio, el miedo TODXS SOMOS VÍCTIMAS DEL GENOCIDIO

Este 30 de Junio Parque Morazán Zona 2. 8:00 am
Recorrido hacia Parque Central – Tribuna de la Memoria

Presentación de obra: Un nudo en la garganta (aborda el tema de la Violencia sexual hacia las mujeres durante la guerra) producción de Artistas Trabajando

marcha 30 junio

Guatemal.- También Soy Víctima del Genocidio

jueves, junio 27th, 2013

http://hijosguate.blogspot.com/2013/06/tambien-soy-victima-del-genocidio.html

Los diccionarios definen Genocidio como: Exterminio o eliminación sistemática de un grupo social por motivo de raza, de etnia, de religión, de política o de nacionalidad1, atribuye su etimología al griego, mientras otros lingüistas lo atribuyen al latín, sin embargo todos coinciden de una u otra forma que es el exterminio del origen.

Pero ¿Por qué un grupo quería exterminar a otro? ¿Por qué un grupo o colectivo humano querría destruir el origen de otro? Marta Casaus define el racismo como: La valoración generalizada y definitiva de unas diferencias, biológicas o culturales, reales o imaginarias, en provecho de un grupo y en detrimento del otro, con el fin de justificar una agresión y un sistema de dominación. Estas actitudes pueden expresarse como conductas, imaginarios, prácticas racistas o ideologías que como tales se expanden a todo el campo social formando parte del imaginario colectivo2.
En esta línea de ideas, el genocidio no es más que el último recurso de un grupo, por someter a otro, por imponerle su forma de ver, pensar, sentir, en favor de sus intereses económicos.  El genocidio es el recurso del miedo, para destruir un modo, a favor de una hegemonía económica y política.
Lo que hoy se conoce como la República de Guatemala, es un territorio conformado por distintos pueblos y comunidades que se originaron  en tiempos anteriores a nuestra era por tanto, pueblos conformados antes de la invasión y posterior colonización iniciada en 1524. Pueblos que han mantenido modos propios y concepciones de ver  y entender el mundo.  Con la colonización estos pueblos fueron asesinados, perseguidos, concentrados, con el fin de someterlos e imponerles la forma y modo del colono, y sacar de ellos todo el provecho económico y político a favor del colonizador.
Pese a los intentos de aniquilación, persecución y sometimiento, los pueblos de Guatemala han mantenido resistencias económicas, políticas y culturales a las del invasor, configurando así nuevas identidades, refundado una y otra vez el origen físico y cultural que el colono destruyó.
El poder criollo y patriarcal ha instaurado a fuego y sangre  el genocidio, como la máxima expresión de su impotencia ante las resistencias de las diferencias.  El genocidio no se implementa únicamente en la muerte de miembros de un grupo, es crear las condiciones para la desaparición total o parcial del grupo, el genocidio es el despojo de tierras,  la imposición de megaproyectos, el cierre de espacios de expresión de las propias formas culturales, así como la destrucción misma la cultura, el genocidio se implementa en la creación de mecanismos para que de una u otra forma el otro grupo sea sometido hasta ser desaparecido o absorbido por el grupo que pretende la dominación.
La violencia de hoy se deriva y tiene relación con la violencia de ayer, con los diferentes genocidios.   El poder no han sido capaz de resolver las causas que provocan el estallido de las resistencias a sus imposiciones.  Un ejemplo de esto son las maras, quienes habitan territorios que sus abuelas, padres, madres, tíos o personas cercanas, que por haber sufrido las políticas genocidas de manera directa, tuvieron que ocupar, tras haber sido desplazada de sus comunidades durante la guerra, cuando ellos ni siquiera habían nacido. La concentración en la que se reubicaron, evidencia la continúa y sostenida incapacidad de los gobiernos y el poder económico para resolver resistencias a sus políticas genocidas, ahora viven hacinados, sin acceso a servicios básicos, educación, cultura, historia y memoria, expresando en la sociedad la violencia a la que han sido sometidos.
El genocida hoy se queja de la sociedad que creó.  Quien planificó, financió y ejecutó los genocidio (y no solamente el de los años 80), quien ha reordenado territorios, quien ha destruido culturas, modos, quien ha usurpado memorias e historias, quien ha inventado subjetividades e impuesto símbolos nacionalistas falsos, hoy regresa a los pueblos la responsabilidad de la miseria, miedo, impunidad, violencia, inseguridad.  El mismo que hoy nos llama terrorista, el que antes nos llamó animales sin alma, el que nos tildo de comunistas para justificar la barbarie, hoy marcha de blanco por esa sociedad que él mismo creo.
Me llamo Ana, Hugo, Ricardo, Erick, Silvia, María, Jacinto, Juan, Pilar, Cecilia, Jacobo… tengo 17, 19, 20, 25, 29, 37 años y Soy Víctima del Genocidio, por los que no están y nos faltan, por la pobreza, el silencio, el miedo, la impunidad, por la injusticia, por el cierre de espacios, porque una y otra vez intentan destruir mi origen, mi identidad, pero también porque una y otra vez refundo mi origen, recreo mi identidad, resisto, no me callo.  Hoy tenemos una sentencia por Genocidio que un tribunal constitucional emitió tras escuchar el testimonio de casi cien testigos de la barbarie, sentencia que la Corte de Constitucionalidad anulo regodeándose en la impunidad, pero que cada día se legitima en la voz de los pueblos que  pese a las políticas genocidas continuadas seguimos vivas y vivos, seguimos creando y recreando culturas y memorias, hacemos historia.
Todos Somos H.I.J.O.S. De una misma Historia
Ni Olvido, Ni Perdón
H.I.J.O.S. Guatemala  Junio 2013
1Dicccionario de la Real Academia Española de la Lengua.   http://lema.rae.es/drae/?val=genocidio
2Casaus Arzú, Marta Elena,  FyG editores. 1Era ed. Guatemala 2008. p.13

Guatemala.- The Genocide Trial of General Efrain Rios Montt Has Just Been Suspended

miércoles, abril 24th, 2013

http://www.commondreams.org/headline/2013/04/19-1

A firsthand behind-the-scenes account of how Guatemala’s current President and threats of violence killed the case.

general genicida efrain rios montt

General Efrain Rios Montt

by Allan Nairn

For a while it looked like Guatemala was about to deliver justice.

But the genocide case against General Efrain Rios Montt has just been suspended, hours before a criminal court was poised to deliver a verdict.

The last-second decision to kill the case was technically taken by an appeals court.

But behind the decision stands secret intervention by Guatemala’s current president and death threats delivered to judges and prosecutors by associates of Guatemala’s army.

Many dozens of Mayan massacre survivors risked their lives to testify. But now the court record they bravely created has been erased from above.

The following account of some of my personal knowledge of the case was written several days ago. I was asked to keep it private until a trial verdict had been reached:

«It would be mistaken to think that this case redounds to the credit of Guatemala’s rulers.

It was forced upon them from below. The last thing they want is justice.

But they agreed to swallow a partial dose because political forces were such that they had to, and because they thought that they could get away with sacrificing Rios Montt to save their own skins.

I was called to testify in the Rios Montt case, was listed by the court as a ‘qualified witness,’ and was tentatively scheduled to testify on Monday, April 15. But at the last minute I was kept off the stand ‘in order to avoid a confrontation with the [Guatemalan] executive.’

What that meant, I was given to understand, was that Gen. Otto Perez Molina, Guatemala’s president, would shut down the case if I took the stand because my testimony could implicate him.

Beyond that, there was fear, concretely stated, that my taking the stand could lead to violence since given my past statements and writings I would implicate the ‘institutional army.’

The bargain under which Perez Molina and the country’s elite had let the case go forward was that it would only touch Rios Montt and his co-defendant, Gen. Mauricio Rodriguez Sanchez. The rest of the army would be spared, and likewise Perez Molina.

On that basis, Perez Molina, it was understood, would refrain from killing the Rios Montt trial case, and still more importantly would keep the old officer corps from killing prosecutors and witnesses, as well as hold off any hit squads that might be mounted by the the oligarchs of CACIF (the Chambers of Agriculture, Commerce, Industry and Finance). (Perez Molina has de facto power to kill the case via secret intervention with the Constitutional and other courts.)

This understanding was seen as vital to the survival of both the case and those involved in it. Army associates had already threatened the family of one of the lead prosecutors, and halfway through the trial a death threat had been delivered to one of the three presiding judges.

In the case of one of those threatened a man had offered him a bribe of one million US dollars as well as technical assistance with offshore accounts and laundering the funds. All the lawyer had to do was to agree to stop the Rios Montt case.

When that didn’t work, the angle changed: the man put a pistol on the table and stated that he knew where to find the lawyer’s children.

But so far no trial people had actually been killed. Though things were tense, the bargain was holding.

But to the shock of many and to world headlines in a press that had long under- and mis-reported Guatemala’s terror, everything changed on April 5 when Hugo Ramiro Leonardo Reyes, a former army mechanic, testified by video from hiding that Perez Molina had ordered atrocities.

Testifying with his face half-covered by a baseball cap he recounted murders by Rios Montt’s army and then unexpectedly added that one of the main perpetrators has been Perez Molina who he said had ordered executions and the destruction of villages.

This had occurred, he testified, during the massacres around Nebaj when Perez Molina was serving there as Rios Montt’s field commander in 1982-83.

As it happened, I had also been there at that time and had encountered Perez Molina who was then living under the code name Major Tito Arias.

I had interviewed him on film several times. On one occasion we stood over the bodies of four captured guerrillas he had interrogated. Out of his earshot, Perez Molina’s subordinates told me how, acting under orders, they routinely captured, tortured, and staged multiple executions of civilians.

The trial witness’s broaching of Perez Molina’s past evidently angered the President. He publicly denounced the witness and had him investigated.

He then summoned the Attorney General. The word went forth that if the trial case mentioned Perez Molina again, all previous understandings would be suspended. Canceling the Rios Montt case would be the least of their worries: there would be hell to pay.

The case went forward as originally agreed with Perez Molina. My testimony was cancelled, and the court record was kept clear of any additional evidence that could have further implicated the President.

Under Guatemalan law, a sitting President cannot be indicted. Perez Molina’s term ends in 2016.

This is one small but revealing aspect of the case. The massacre story is not yet over.»

After the above private account was written, Guatemala’s army and oligarchy rallied. They started to feel that they had no political need to sacrifice Rios Montt. As Perez Molina heard from the elite, his and Rios Montt’s interests converged.

On April 16 Perez Molina said publicly that the case was a threat to peace. On April 18, today, the Rios Montt genocide case was suspended.

(Regarding Background Sources: For some of my filmed inteviews with Perez Molina see the documentary Skoop! directed by Mikael Wahlforss. EPIDEM, Scandinavian television, 1983. Long excerpts from it, under the title Titulares de Hoy, are available on the website of Jean-Marie Simon who was my colleague on the film. Also see her photographs and narrative in her book Guatemala: Eternal Spring, Eternal Tyranny, W.W. Norton, 1988.

For a detailed contemporaneous report of the Rios Montt massacres see my piece in the April 11, 1983 The New Republic, «The Guns of Guatemala: The merciless mission of Rios Montt’s army.» The piece quotes some of Perez Molina’s army subordinates and briefly mentions him as «Major Tito.» At the time I wrote it and worked on the film I did not know his real name.

YouTube excerpts from the film went viral in Guatemala during Perez Molina’s 2011 presidential campaign. During the campaign Perez Molina was evasive about whether he really was «Major Tito,» though it later surfaced that he had admitted it years before but had then attempted to obscure that admission.

Also see my piece in the April 17, 1995 The Nation, «C.I.A. Death Squad: Americans have been directly involved in Guatemalan Army killings.» The piece reports on US sponsorship of the G-2, the Guatemalan military intelligence unit which picked targets for assassination and disappearance and often did its own killings and torture. The piece names Perez Molina as one of «three of the recent G-2 chiefs [who] have been paid by the C.I.A., according to U.S. and Guatemalan intelligence sources.»

The piece adds that then-Colonel «Perez Molina, who now runs the Presidential General Staff and oversees the Archivo, was in charge in 1994, when according to the Archbishop’s human rights office, there was evidence of General Staff involvement in the assassination of Judge Edgar Ramiro Elias Ogaldez.»

Likewise, at the time of The Nation article I still did not know that Perez Molina was Tito.

For one aspect of the US role in supporting Rios Montt see my Washington Post piece: «Despite Ban, U.S. Captain Trains Guatemalan Military,» October 21, 1982, page 1.

After the 1983 New Republic piece the Guatemalan army sent an emissary who invited me to lunch at a fancy hotel and politely told me that I would be killed unless I retracted the article. The army murdered Guatemalans all the time, but for a US journalist the threat rang hollow. The man who delivered the threat later became an excellent source of information.)

Allan Nairn is an award-winning U.S. investigative journalist who became well-known when he was imprisoned by the Indonesian military while reporting in East Timor. His writings have focused on U.S. foreign policy in such countries as Haiti, Guatemala, Indonesia, and East Timor. In 1993, Nairn and Amy Goodman received the Robert F. Kennedy Memorial First Prize for International Radio award for their reporting on East Timor. In 1994, Nairn won the George Polk Award for Journalism for Magazine Reporting. Also in 1994, Nairn received the The James Aronson Award for Social Justice Journalism for his writing on Haiti for The Nation magazine.

********************************************

EL JUICIO POR GENOCIDIO CONTRA EL

GENERAL EFRAÍN RÍOS MONTT HA SIDO SUSPENDIDO

http://lacunadelsol-indigo.blogspot.com/2013/04/acabaron-con-el-juicio.html#comment-form

perez-molina-talking-to-reporter-alan-nairn-near-nebaj-quiche

General Otto Perez Molina alias «Mayor Tito» Hablando con Allan Nairn cerca de Nebaj Quiche – General Otto Perez Molina a.k.a. «Major Tito» talking to Allan Nairn near Nebaj Quiche

Un relato de primera mano de lo que sucedió tras bambalinas y de cómo el presidente de Guatemala y las amenazas de muerte acabaron con el juicio a Ríos Montt.

Por Allan Nairn, abril 19, 2013
Por  un instante pareció que en Guatemala se estaba a punto de hacer justicia.
Pero unas horas antes de que una corte emitiera un veredicto, el juicio por genocidio contra el general Efraín Ríos Montt acaba de ser suspendido.
La decisión de último momento de suspender el caso fue técnicamente tomada por un tribunal de apelaciones.
Pero detrás de la decisión se encuentra la intervención secreta del actual presidente de Guatemala como también las amenazas de muerte contra los jueces y fiscales hechas por asociados del ejército de Guatemala.
Docenas de mayas sobrevivientes de las masacres arriesgaron sus vidas al servir de testigos. Pero ahora con la decisión tomada desde arriba, el registro escrito de los testimonios de la corte que ellos valientemente habían ayudado a crear, ha sido borrado.
El siguiente relato de mi conocimiento personal sobre el caso fue escrito hace varios días. Se me pidió que lo mantuviera en privado hasta que se llegara al veredicto.
“Sería un error creer que este caso redundara en beneficio de los gobernantes de Guatemala.
Este caso se les impuso desde abajo. Lo último que ellos desean es justicia.
Pero ellos estuvieron de acuerdo en ingerir una dosis parcial porque las fuerzas políticas eran tales que ellos no tenían otra alternativa y porque pensaron que sacrificando a Ríos Montt ellos podrían salirse con la suya, salvando así su propio pellejo.
Fui llamado a testificar en el caso contra Ríos Montt, se me consideró como un ‘testigo calificado’ y estaba tentativamente programado para testificar el lunes 15 de abril. Pero en el último momento se me impidió tomar el estrado ‘para evitar una confrontación con el ejecutivo [guatemalteco]’.

Se me dio a entender, que lo que eso significaba era, que el general Otto Pérez Molina, el presidente de Guatemala, cancelaría el juicio si yo subía al estrado ya que mi testimonio podría implicarlo a él.

Más allá de eso, existía el temor, concretamente manifestado, de que al tomar el estrado y dada la naturaleza de mis pasados escritos y declaraciones yo implicaría a la ‘institución armada” y eso podría desatar la violencia.

El trato bajo el cual Pérez Molina y la elite gobernante del país habían permitido que el caso siguiera su curso era que, únicamente Ríos Montt y su codefendido, el general Mauricio Rodríguez Sánchez serían los afectados. El resto de los miembros del ejército al igual que Pérez Molina saldrían ilesos.
Sobre esa base, quedó entendido que Pérez Molina, se abstendría de anular el juicio contra Ríos Montt, y más importante todavía se encargaría de evitar que miembros del antiguo cuerpo de oficiales asesinara a los fiscales y a los testigos, como también frenar a cualquier escuadrón de matones que podría ser montado por los oligarcas del CACIF (Comité Coordinador de Asociaciones Agrícolas, Comerciales, Industriales y Financieras).  (Pérez Molina tiene poder de facto para anular el caso vía la intervención secreta con la Corte de Constitucionalidad y otras cortes)
Este entendimiento fue considerado como vital para la sobrevivencia tanto del juicio como de aquellos envueltos en el mismo. Asociados del ejército habían amenazado ya a la familia de uno de los fiscales más importantes, y a la mitad del juicio uno de los tres jueces que presiden el caso había recibido amenazas de muerte.
En el caso de uno de esos amenazados de muerte, un hombre le había ofrecido a él un soborno de un millón de dólares estadounidenses como también asesoramiento en el manejo de cuentas en el extranjero y en lavado de fondos. Todo lo que el abogado tenía que hacer era estar de acuerdo en detener el caso de Ríos Montt.
Cuando el intento de soborno no funcionó, el ángulo cambio: El hombre sacó una pistola y la puso sobre la mesa y dijo que el sabía donde encontrar al hijo del abogado.
Pero hasta aquí ninguna persona a cargo del juicio ha sido asesinada. Aunque las cosas estaban tensas, el trato se mantenía.

Pero para la conmoción de muchos y para los titulares de la prensa mundial que por mucho tiempo había fallado en reportar adecuadamente sobre el terror en Guatemala, todo cambió repentinamente el 5 de abril cuando Hugo Ramiro Leonardo Reyes, un ex mecánico del ejército, testificó vía videoconferencia desde un lugar desconocido que Pérez Molina había ordenado la ejecución de atrocidades.
Testificando con la cara parcialmente cubierta por una cachucha de beisbol, él habló a cerca de los asesinatos cometidos por el ejército de Ríos Montt y luego inesperadamente agregó que uno de los principales perpetradores había sido Pérez Molina quien, según su relato, había ordenado ejecuciones y la destrucción de aldeas.
Según el testigo, esto ocurrió durante las masacres en los alrededores de Nebaj, cuando Pérez Molina servía como comandante de operaciones de Ríos Montt en 1982-83.
Da la casualidad que durante ese periodo de tiempo yo había estado ahí y me encontré con Pérez Molina quien en ese entonces se hacía pasar como el mayor Tito Arias.
Lo había filmado en entrevistas varias veces. En una ocasión observamos juntos los cuerpos de cuatro guerrilleros capturados que él había interrogado. Sin que él escuchara, los subordinados de Pérez Molina me dijeron como, actuando bajo órdenes, ellos rutinariamente capturaban, torturaban y llevaban a cabo  múltiples ejecuciones de civiles.
El hecho de que el testigo haya mencionado el pasado de Pérez Molina evidentemente enfureció al presidente. Él denunció públicamente al testigo y ordenó que fuera investigado.
Luego citó a la Fiscal General. Se corrió el rumor de que si en el juicio se mencionaba de nuevo el nombre de Pérez Molina, todos los acuerdos previos serian suspendidos. La cancelación del juicio a Ríos Mont sería lo de menos: el precio a pagar sería muy alto.
El caso continuó como se había acordado originalmente con Pérez Molina. Mi testimonio fue cancelado, y del registro de la corte se eliminó cualquier evidencia que pudiera implicar aún más al presidente.
Bajo las leyes de Guatemala, el presidente en funciones no puede ser enjuiciado. El periodo presidencial de Pérez Molina finaliza en el 2016.
Este es un pequeño pero revelador aspecto del caso. La historia de la masacre todavía no ha terminado”.
Después de haber escrito el relato mencionado arriba, el ejército de Guatemala y la oligarquía se manifestaron. Ellos empezaron a sentir que no tenían la necesidad política de sacrificar a Ríos Montt. Como lo escuchó Pérez Molina de boca de la propia elite, sus intereses y los de Ríos Montt convergían.
El 16 de abril Pérez Molina dijo públicamente que el juicio era una amenaza para la paz. El 18 de abril, hoy, el juicio por genocidio contra Ríos Montt fue suspendido.
(Con relación a las fuentes: Para algunas de mis entrevistas filmadas con Pérez Molina, ver el documental ¡Skoop! Dirigido por Mikael Wahlforss. EPIDEM, Scandinavian televisión, 1983. Largos pasajes de este documental, bajo el título, Titulares de Hoy, está disponible en el sitio web de Jean-Marie Simon quien fue mi colega en el film. También se pueden ver sus fotografías y la narrativa en su libro, Guatemala: Eternal Spring, Eternal Tyranny, W.W. Norton, 1988.
Para un detallado y contemporáneo reportaje sobre las masacres de Ríos Montt ver mi pieza publicada en la edición del 11 de abril de 1983 en The New Republic: “The Guns of Guatemala: The merciless misión of Rios Montt Army”. El articulo cita a algunos de los subordinados de Pérez Molina y brevemente lo menciona como el “Mayor Tito”. Al momento de escribir el artículo y cuando trabajaba en el film no sabía su nombre real.
Los pasajes del film en You Tube se propagaron viralmente en Guatemala durante la campaña presidencial de Pérez Molina en el 2011. Durante la campaña Pérez Molina se mostró evasivo a cerca de si realmente él era el “Mayor Tito”, aunque más tarde salió a luz que él lo había admitido en años anteriores pero luego había intentado ocultar esa admisión.
También pueden ver mi artículo del 17 de abril, 1995 en The Nation, “C.I.A. Death Squad: Americans have been directly involved in Guatemalan Army killings”. El artículo reporta sobre el apoyo de EUA a la G-2, la unidad de inteligencia militar guatemalteca que elegía sus blancos para ser asesinados y desaparecidos y muy a menudo efectuaba sus propios asesinatos y tortura. El artículo menciona a Pérez Molina como “uno de los últimos tres jefes de la G-2 [quienes] de acuerdo a fuentes de inteligencia de EEUU y de Guatemala han estado en la nómina de pagos de la C.I.A.”.
El artículo agrega que el entonces coronel “Pérez Molina, quien ahora dirige el Estado Mayor Presidencial y supervisa el Archivo, fue acusado en 1994, cuando de acuerdo a la Oficina de Derechos Humanos del Arzobispado, se encontró evidencia del involucramiento del Estado Mayor en el asesinato del juez Edgar Ramiro Elías Ogaldez”.
Igualmente, en el momento de la publicación del artículo en The Nation, yo aún desconocía que Pérez Molina era Tito.
Para conocer a cerca del papel de los EEUU en el apoyo dado a Ríos Montt pueden consultar el artículo que escribí para el Washington Post: “Despite Ban, U.S Captain Trains Guatemalan Military”, octubre 21,1982, página 1.
Después de la publicación de mi artículo en The Nation, el ejército guatemalteco envió a un emisario quien me invitó a almorzar en un lujoso hotel y muy amablemente me dijo que me matarían si no retiraba el artículo. El ejército continuamente asesinaba a guatemaltecos, pero para un periodista de los Estados Unidos la amenaza sonaba vacía. El hombre que me amenazó posteriormente se convirtió en una excelente fuente de información.)
Allan Nairn es un laureado periodista investigativo de EEUU quien es bien conocido por haber sido arrestado por los militares de Indonesia mientras reportaba sobre los sucesos en Timor Oriental. Sus escritos se ha enfocado en la política exterior de EEUU en países como Haití, Guatemala, Indonesia y Timor Oriental. En 1993, Nairn y Amy Goodman recibieron el premio Robert F. Kennedy Memorial First Prize for International Radio por su trabajo reporteril en Timor oriental. En 1994, Nairn obtuvo el  George Polk Award for Journalism for Magazine Reporting. También en 1994, Nairn recibió el The James Aronson Award for Social Justice Journalism por sus escritos sobre Haití para la revista The Nation.
@ Allan Nairn
Traducido del inglés por Délmar Manuel

De la memoria del horror a la dignificación

miércoles, enero 16th, 2013

http://comunitariapress.blogspot.com/2013/01/de-la-memoria-del-horror-la.HTML

Por Lily Muñoz / Socióloga feminista
Antes del 24 septiembre recién pasado, Sepur Zarco no significaba nada para quienes acudimos ese día –y los siguientes- al Juzgado B de Mayor Riesgo, donde 15 mujeres q’eqchi’es ofrecieron sus testimonios ante un juez, como prueba anticipada de los crímenes sexuales que el ejército cometió en contra de su humanidad, en el marco del conflicto armado interno.
Luego de escuchar los dramáticos testimonios de las 15 mujeres durante cuatro días continuos, Sepur Zarco (un destacamento militar ubicado entre Alta Verapaz e Izabal) se ha convertido casi en un ícono del horror, para las personas que tuvimos el honor de presenciar ese hecho histórico que -por cierto- ha sentado un precedente único en el mundo, pues nunca antes un tribunal nacional había conocido este tipo de crímenes (abusos sexuales, violaciones tumultuarias, esclavitud sexual, esterilización forzada, entre otros) vinculados a la estrategia militar genocida implementada en Guatemala, de manera más descarnada, en los primeros años de la década de los ochenta.
Los testimonios fueron dibujando poco a poco el modus operandi que permite arribar a la conclusión de que en efecto, la violencia sexual que miembros del ejército guatemalteco ejercieron contra las mujeres en Sepur Zarco, formaba parte de la estrategia militar y, en consecuencia, es posible deducir responsabilidades a los autores materiales, así como a los intelectuales, siguiendo la respectiva cadena de mando.
Un destacamento militar, un campo de concentración
Sepur Zarco hoy, es un monumento al horror, tanto como Auschwitz, el campo de concentración nazi que en 1979 fue declarado Patrimonio Cultural de la Humanidad por la UNESCO, como símbolo de la crueldad humana, en el que las evidencias de la tragedia [el holocausto] se mantienen para que se recuerde a las víctimas y para que una catástrofe similar no vuelva a ocurrir.”[1]
Sepur Zarco guarda más semejanza con Ravensbrück, el mayor campo de concentración nazi para mujeres, donde 132 mil personas –mujeres, niñas y niños- fueron sometidas al trabajo esclavo y miles sufrieron violencia sexual por parte de los soldados, pero poco se conoce. Este olvido histórico no es casual ni inocuo, como tampoco lo es el hecho de que en Guatemala por décadas enteras se haya olvidado hablar de la violencia sexual como uno de los graves crímenes cometidos por el ejército durante la época genocida, aun cuando se trata de un delito de lesa humanidad. ¿Tendrá esto que ver con que las víctimas fueron mujeres y además mayas?
Ravensbrück, el infierno de las mujeres, es una obra que recientemente se presentó en España. Los autores se refieren a ella como una historia bastante reveladora de cómo siempre entre los olvidados, hay alguien más olvidado todavía, y esto acostumbra a corresponder a una cuestión de género.[2]
En el caso de Guatemala es además una cuestión étnica. Por lo tanto, Sepur Zarco y Ravensbrück son monumentos al horror, que visibilizan a las mujeres sobrevivientes, como sujetas políticas profundamente comprometidas con la disputa por la memoria histórica y con su propia re-dignificación, es decir, con la recuperación de su dignidad, de la cual habían sido despojadas durante 30 años, tanto por sus victimarios como por la historia oficial. ¿Acaso no era suficiente con despojarlas de sus compañeros de vida, hijas e hijos, tierras, casas, animales, cultivos y de su tranquilidad cotidiana?
Sepur Zarco y Ravensbrück son mudos testigos de las distintas estrategias que las mujeres -entonces víctimas-, implementaron para sobrevivir, en medio de situaciones límite, en las que la única meta asumible era la supervivencia diaria[3], que poco a poco fue cristalizándose en su clara apuesta por la vida y por la libertad, no obstante la aniquilación y la esclavitud simbólica y material a la que se encontraban sujetas.
Importante decisión política: hablar
El hecho de que las mujeres de Sepur Zarco hayan traspasado las barreras del terror y roto el largo silencio impuesto socialmente en torno a la violencia a la que fueron sometidas en aquel infausto 1982 –durante el régimen de Ríos Montt-, hace que ese destacamento inicie el tránsito de la memoria del horror a la memoria de la dignificación.
Este hecho también hace que las protagonistas transiten de la condición de sobrevivientes a la de sujetas políticas activas y actuantes en la lucha por la memoria y por la transformación social, a partir de su decisión política y simbólica de poner sobre la mesa un problema social que esta sociedad todavía no ha sido capaz de reconocer, de discutir y de resolver: la violencia sexual en tiempos de guerra y en tiempos de paz.
Sepur Zarco es sólo el primer monumento al horror que ha sido develado por las mujeres sobrevivientes a los crímenes sexuales cometidos por el ejército en Guatemala, pero lamentablemente no es el único.
En la medida en que más mujeres sobrevivientes se atrevan a romper el silencio en distintos puntos del país, veremos aparecer con mayor claridad las geografías del terror[4] que la época genocida construyó para las mujeres en este país. Entonces tendremos que admitir que ese pasado está más presente que nunca y es preciso conjurarlo a partir de la justicia judicial, social e histórica, para que no tengamos más monumentos al horror, ¡nunca más!
Publicado en: La Cuerda. Miradas feministas de la realidad. No. 161, Año 14. Guatemala, noviembre 2012. Pág. 3.

[1] Microsoft Encarta, 2007.
[2] Armengou, Montse y Ricard Bellis. (2008). Ravensbrück. El infierno de las mujeres. Colección “El Ojo de la Historia”. España: Belacqua.
[3] Beteta Martín, Yolanda. La feminidad normativa y la violencia sexual en el III Reich. La deconstrucción de las identidades femeninas y la explotación sexual de las mujeres en los campos de concentración y exterminio. Revista Electrónica de Historia El Futuro del Pasado, No. 3, Año 2012. En: www.elfuturodelpasado.com
[4] Oslender, Ulrich. (2010) Geografías del terror en Colombia. Geopolítica(s). Revista de Estudios sobre Espacio y Poder. Vol. 1, núm. 1, Año 2010. En: www.revistas.ucm.es

donde hay ejército no hay paz ( 30 años después )

jueves, octubre 18th, 2012