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GUERRA CIVIL ESPAÑOLA: REVOLUCIÓN Y CONTRARREVOLUCIÓN EN EL BANDO REPUBLICANO

Viernes, Julio 15th, 2016

cnt fai 1936 anarquistas

Fuente: https://codigobronstein.wordpress.com/2016/07/06/guerra-civil-espanola-revolucion-y-contrarrevolucion-en-el-bando-republicano/

Se está conmemorado este año el 80 aniversario de la Guerra Civil Española. Pero parece que casi todas las lecturas que hacen obvian que en 1936 en España también hubo una Revolución. Este texto trata de este acontecimiento revolucionario y su reverso contrarrevolucionario en la “zona republicana” y está dividido en dos partes, la del alza de la Revolución (Julio 1936 – Mayo 1937) y la del ascenso de la Contrarrevolución (Junio 1937 – Abril 1939). Este texto analiza el posicionamiento de los distintos actores y organizaciones ante los hechos acaecidos en estos periodos.
1ª Parte: Hace 80 años también hubo una REVOLUCIÓN (Julio 1936 – Mayo 1937)
El golpe militar del 18 de Julio de 1936 desencadenó la revolución obrera que había querido prevenir. El alzamiento de los franquistas fue la gota que colmó el vaso de la miseria social de la clase obrera.

El golpe de las derechas sólo triunfó en una parte de España, que sería llamada durante la guerra la zona nacional o franquista. En el resto de España, al armarse la clase obrera, dejó de existir también la legalidad vigente, la República burguesa. La Revolución del 19 de Julio, el acto más democrático de las masas obreras, hizo estallar el régimen capitalista republicano. La mayoría de la policía, el ejército, los patronos y terratenientes habían dejado las zonas donde el alzamiento militar no había triunfado.

La Revolución fue obra mayoritariamente de anarcosindicalistas y de socialistas de izquierdas mediante las colectivizaciones realizadas por sus respectivos sindicatos, la CNT y la UGT, en el campo y la ciudad. Estas colectivizaciones económicas abarcaron el 75% del territorio de la zona “de las izquierdas” (o zona republicana como lo llaman la mayoría de historiadores).

En esta zona, de Julio a Septiembre de 1936 el poder estaba en los comités-gobierno a nivel local. El poder republicano existía sólo nominalmente. Hubo una atomización del poder.
Tras el 19 de Julio el futuro dependía de la confrontación entre la revolución obrera triunfante y la voluntad de la burguesía republicana y los estalinistas de reconstruir el estado burgués, es decir de volver a la situación de antes del 19 de Juio. Fue, por tanto, una lucha entre revolución y contrarrevolución.

Podemos dividir a grandes rasgos las formaciones políticas existentes en la zona “republicana” en 2 alineamientos: el primero es el bloque que defendía la reconstrucción de la república burguesa constituido por los republicanos de Azaña, los socialistas de derecha (la derecha del PSOE de Prieto y Besteiro) y los estalinistas (el PCE).
El segundo es el bloque revolucionario formado por los anarquistas de la CNT-FAI, los socialistas de izquierda (el ala revolucionario del PSOE de Largo Caballero y la UGT), y los marxistas antiestalinistas del POUM.
Veremos cómo este segundo bloque realizó una revolución inacabada por diferentes razones. Saint Just dijo una vez “quien hace revoluciones a medias cavan su propia tumba”.

Situación de doble poder
Desde julio de 1936 a mayo de 1937 hubo en la zona “republicana” una situación de doble poder que no se decantó finalmente hacia el triunfo de la revolución. Faltó coordinar los comites-gobiernos locales y las colectivizaciones en un estado obrero, y las milicias obreras en un “ejército rojo” obrero. Además el bloque formalmente revolucionario erró al no poner todos sus esfuerzos en destruir los pedazos que quedaban de la República capitalista, que finalmente acabaron reconstruyéndose gracias a la acción política del bloque republicano-estalinista.
El intento más aproximado de afianzar un poder revolucionario por encima del atomizado poder local fue el Comité Central de milicias Antifascistas, que finalmente cedió ante la Generalitat.

Las colectivizaciones fueron un gran paso, pero los que no creemos en el socialismo en un solo país, tampoco podemos creer en el socialismo en un solo pueblo. No bastaba con colectivizar los bienes sociales (tierra, fábricas,…) Faltaba una política de conjunto, de dirección de la economía, es decir, un estado obrero que sustituyese a la República burguesa y planificase la economía y centralizase las economías desperdigadas, las colectivizaciones. La Revolución fue una tarea incompleta.
En algunos pueblos el dinero desapareció pero a nivel estatal el Banco Central, el crédito y el comercio exterior subsistían.

Es significativo el papel que tuvo la URSS en la Guerra Civil Española. Mientras Italia y Alemania intervinieron de parte de la zona nacional o franquista el 24 y 25 de Julio, es decir 5 días después del inicio de la Guerra, la URSS sólo intervino en octubre, 3 meses después, cuando se daban ya los pasos hacia la reconstrucción del poder burgués y se aplastaba en la zona republicana (o de las izquierdas) la revolución obrera.
La URSS condicionó su intervención al aplastamiento de la revolución, de la que fue su principal verdugo en el seno de la zona republicana. Su misión era frenar la revolución para demostrar a Francia e Inglaterra que eran defensores de la propiedad y la legalidad de la república burguesa. Un dato a tener en cuenta es que la URSS sólo daba armas a las milicias que se reconvertían en Ejército Popular, al servicio de los que quería reconstruir el poder burgués.

En septiembre Largo Caballero, una de las cabezas del bloque formalmente revolucionario, fue utilizado por el bloque republicano-estalinista para salvar el estado burgués y acabar con el 2º poder. Todavía no estaba tan madura la ofensiva por parte del alineamiento burgués-estalinista como para que pudieran situarse ellos en el poder directamente. Facilitaron el ascenso de Largo Caballero a Presidente del Gobierno para llevar a cabo sus planes. Caballero era bien visto por los obreros, su gobierno incluyó a ministros incluso de la CNT, y era llamado el “Lenin español”. Fue útil para parar la revolución pero era un obstáculo para aplastarla definitivamente.

Desenlace: las Jornadas de Mayo
Sólo se podía ganar la guerra consolidando la revolución, por eso la clase obrera se oponía a la restauración de la república capitalista y a la utilización de Largo Caballero. Las bases de la CNT y del POUM dieron respuestas a las medidas del bloque burgués-estalinista. Esta oposición se manifestó abiertamente en las Jornadas de Mayo del 37 en Barcelona. La tensión acumulada entre la revolución y la contrarrevolución estalló con el incidente de la Central de la Telefónica. Los estalinistas quisieron tomar la central, en posesión de un comité de la clase obrera barcelonesa (CNT-UGT). La clase obrera tomó las calles, la revolución parecía imponerse. Pero la dirección de la CNT llamó a la retirada y la ejecutiva del POUM se plegó a esta decisión.
Las Jornadas de Mayo de 1937 concluyeron en la consolidación definitiva del estado republicano. La contrarrevolución del bloque burgués-estalinista había vencido a la Revolución.

Los estalinistas del PCE querían dar la puntilla. Pidieron en el gobierno la ilegalización del POUM, el partido con una política más honesta y revolucionaria. Largo Caballero se negó y los ministros de la CNT le apoyaron. Pero la correlación de fuerzas había cambiado y los estalinistas, con el apoyo de los socialistas de derecha y republicanos se impusieron. Largo Caballero tuvo que dimitir.
El asesinato de Andreu Nin y el proceso contra el POUM fueron la guinda de la contrarrevolución.

Falsos debates
Hay muchos falsos debates en torno a la Guerra Civil Española. Uno es la contraposición que se quiere estableces entre el Ejército Popular (que el poder burgués construyó mientras él mismo se estaba reconstruyendo) y las milicias obreras. El debate no está en si el mando único de un ejército es superior a la dispersión de las milicias, que por supuesto lo es. El problema es a quién defiende ese Ejército y la cuestión del Estado. ¿Ese Ejército Popular defendía a la revolución en curso desde Julio del 36 o a la reconstrucción del estado burgués que estaba teniendo lugar? Obviamente defendía lo segundo.

Otro falso debate es contraponer la prioridad de la guerra frente a la revolución, como postulaban el bloque burgués-estalinista, a la simultaneidad de la guerra y la revolución, tesis del bloque revolucionario de cenetistas, socialistas de izquierdas y poumistas. La solución es la tesis de la Guerra revolucionaria de un ejército rojo centralizado que defendiese las conquistas del 19 de julio, única forma en la que la clase obrera estaría motivada para luchar contra los nacionales. Los obreros del campo y la ciudad luchaban contra los franquistas en defensa de una vida digna sin opresión, y no por volver a un régimen burgués, democrático pero igual de capitalista que el autoritario que impondrían los nacionales.

El último debate falso que quiero mencionar es el de si el Frente Popular era la táctica del frente único. Más bien el Frente Popular es una alianza entre los partidos obreros y los partidos burgueses “de izquierdas”. Al contrario de las Alianzas Obreras formadas en 1934, el Frente Popular no preservaba la independencia de clase de la clase obrera, algo esencial en un periodo revolucionario como el de los años 30 en España. El Frente Popular supeditó a la clase obrera a una parte de la burguesía creyendo poder derrotar así al fascismo sin un programa revolucionario que acabase con el mar de injusticias asfixiantes que imperaban en aquellos años sobre la clase obrera de las ciudades y el campo. El programa del Frente Popular era democrático-burgués y con él cortó las alas a la unidad e independencia de las organizaciones obrera. Y lo peor es que arrastró finalmente al bloque revolucionario hacia la política del bloque burgués-estalinista, dejando una revolución a medias y causando su muerte.

Lenin propuso originalmente la idea de un frente único como un frente unido para la acción entre los partidos obreros (socialistas y comunistas) contra los partidos burgueses. Fueron los mencheviques, no los bolcheviques, quienes abogaban por un frente “democrático” entre los partidos obreros y los partidos de la supuesta burguesía progresista y liberal, una política que Lenin denunció con vehemencia. Por lo tanto, el estalinismo del PCE en la España de 1936, siguiendo las directrices de la ya estalinizada Comintern en su VII Congreso, llevó la política del menchevismo de 1917, la opuesta al Bolchevismo. La línea de los Frentes únicos fue defendida por Lenin y Trotsky en el III y IV Congreso de la Comintern.

La razón de por qué fueron los estalinistas del PCE los grandes defensores del Frente Popular está en la orientación de la Internacional Comunista, estalinizada ya totalmente en los años 30, hacia las “democracias capitalistas” y en los pactos de coexistencia pacífica de Stalin con ellas. Stalin utilizó a los Partidos Comunistas para ahogar revoluciones en países capitalistas y dar signos claros a Francia e Inglaterra de que los Partidos comunistas eran los mayores defensores de la Democracia burguesa.

2ª parte: … y hace 80 años también hubo una CONTRARREVOLUCIÓN (Junio 1937 – Abril 1939)

En la primera parte de este artículo, el cual es recomendable leer antes de empezar con esta segunda, vimos cómo en la Guerra Civil española dentro de la zona antifranquista el bloque burgués-estalinista (compuesto por los estalinistas del PCE, los socialistas de derecha de Prieto y Besteiro y los republicanos de Azaña) consiguieron parar la revolución que el bloque revolucionario (de los anarquistas de la CNT, los socialistas de izquierda del sector caballerista del PSOE y los marxistas antiestalinistas del POUM) no pudieron o no supieron acabar.
Concluía aquí el periodo de auge revolucionario que se extendió desde el 19 de Julio de 1936 hasta Mayo de 1937.

A partir de Junio de 1937 en la zona “republicana” la contrarrevolución del bloque burgués-estalinista se impuso definitivamente. La liquidación de la revolución condujo en última instancia a la pérdida de la guerra frente a las tropas nacionales o franquistas.

El Gobierno Negrín-Stalin fue el gobierno de la contrarrevolución que acabó con la situación de doble poder que imperaba hasta mayo del 37, fue el resultado de la derrota de la clase obrera en las Jornadas de mayo.
Negrín fue el hombre de consenso entre socialista de derecha, republicanos y estalinistas. Defendió los intereses internacionales de la URSS y Francia e Inglaterra contra la revolución obrera, como correlato a los intereses locales del PCE y los de Prieto y Azaña respectivamente. Negrín había sido meses antes el ministro de Hacienda que envió el oro de las reservas españolas a Moscú.
Su objetivo era consolidar el estado capitalista republicano que había hecho añicos la revolución del 19 de Julio.

El Gobierno Negrín-Stalin y la represión de la revolución
Para aplastar definitivamente la revolución el Gobierno Negrin-Stalin se sirvió de la represión. Ejemplos de ella fueron el asesinato de los poumistas Andreu Nin y Kurt Landau, de anarquistas como Bernini y de los trotskistas Moulin y Wolf. El POUM, el partido con un programa más revolucionario, fue sometido a un proceso de ilegalización similar a los que Stalin estaba llevando a cabo en Moscú en aquellos años contra la vieja guardia bolchevique que había hecho la revolución de octubre de 1917.

El Servicio de Investigación Militar, el Ejército y la policía estaban en manos del PCE y los técnicos y consejeros enviados desde la URSS. Éstos eran los resortes de la represión junto a la NKVD o GPU, policía política estalinista enviada desde Moscú. En las cárceles de la zona republicana había casi más revolucionarios que fascistas. La actividad de las checas extraoficiales de los estalinistas contribuyó a ello.

A pesar de toda esta situación adversa el bloque formalmente revolucionario todavía podría haber resucitado la revolución si los socialistas de izquierda del sector de Largo Caballero del PSOE y los anarquistas de la CNT-FAI hubiesen tenido una orientación clara y decididamente revolucionaria. El POUM, ya ilegal, no era lo suficientemente grande y sólo contaba con unos miles de militantes.

Había otros grupos revolucionarios con una orientación correcta pero con una incidencia insuficiente, como los Amigos de Durruti (de Jaume Balius), los 2 grupos trotsquistas, el Grupo Bolchevique Leninista-Le Soviet (de G. Munis) y la Sección Bolchevique Leninista de España (de Fosco) o los bordiguistas de la fracción italiana de la Izquierda Comunista. Nada pudieron hacer estos pequeños grupos revolucionarios para que el bloque revolucionario tomara de nuevo la iniciativa.

El Programa del Gobierno Negrín-Stalin
La base del Gobierno Negrín-Stalin era el “Programa de los 13 puntos” que acabó con los comités-gobierno potenciando el estado burgués republicano, especialmente cruel fue la disolución del Consejo de Aragón a manos de las tropas del estalinista Líster.

Este gobierno acabó también con las milicias obreras potenciando el Ejército Popular burgués, las armas que enviaba la URSS no sólo eran destinadas a combatir al ejército franquista sino que también fueron utilizada contra estas milicias revolucionarias del campo republicano.

Y acabó con las colectivizaciones, es decir, Negrín expropió a la clase obrera entregando las tierras y fábricas a sus antiguos propietarios, burgueses y terratenientes. En suma, el objetivo de Negrín era hacer retroceder la revolución obrera que en el campo y la ciudad había tenido lugar desde el 19 de julio del 36.

Con el gobierno Negrín-Stalin se dio un vuelco a la concepción de la guerra. Dejó de ser una guerra de clases entre la revolución y la contrarrevolución para pasar a ser una guerra entre dos formas de Capitalismo amparados por dos 2 ejes internacionales, el de Berlín-Roma por un lado, y el de Londres-París-Moscú por el otro. La guerra fue considerada desde entonces una guerra de “independencia nacional”, de unión de todas las clases, contra el enemigo invasor, Italia y Alemania.

Golpe de Estado de Casado-Miaja-Besterio de marzo de 1939
Para entender la recta final de lo que acontece en la zona republicana hay que tener en cuenta el contexto internacional.
El periodo que se extiende desde el último trimestre de 1938 hasta el fin de la guerra en abril de 1939 viene determinado por 2 pactos, el pacto de Munich de septiembre del 38 y las consecuencias de éste hacia el giro que supondrá el pacto secreto Hitler-Stalin.

El Pacto de Munich entre Alemania-Italia y Francia-Inglaterra se hizo necesario tras la crisis germano-checa para asegurar una paz internacional que, por ahora, convenía a todos. Una de las prendas de este pacto fue España. Francia e Inglaterra reconocen a Franco y apuestan por una capitulación de la República. El objetivo es la búsqueda de un acuerdo con Franco a costa de la derrota republicana.

En el lapso de tiempo de estos meses que trascurrirán entre el Pacto de Munich y el de Hitler-Stalin se produce como consecuencia el momentáneo desencuentro de la alianza de Francia-Inglaterra con la URSS, cuyo correlato en España fue la ruptura momentánea en el seno del bloque burgués-estalinista de los socialistas de derecha y los republicanos con los estalinistas del PCE.

El resultado de este desencuentro fue el Golpe de Estado de Casado-Miaja-Besteiro (con colaboración del sector del anarquismo de Cipriano Mera) para forzar una paz con Franco sin contar con el PCE. Esta capitulación tenía por objetivo la búsqueda de un armisticio.

Unos meses después, se daban los pasos para el Pacto secreto Hitler-Stalin, directamente determinado por el movimiento de Francia e Inglaterra en el Pacto de Munich. Nuevamente una de las prendas fue España: la URSS reconoce también a Franco y es partidaria de forzar la capitulación. Es en estos momentos cuando la URSS deja de enviar armas a la República. Y es entonces cuando se reencuentran las posiciones dentro del bloque burgués-estalinista entre estalinistas y republicanos y socialistas de derecha.

Tras el Pacto secreto Hitler-Stalin los dirigentes del PCE, por orden de Stalin, no hablaban ya contra la Junta de Casado. La URSS dejó a su suerte a la República capitalista, a la que tanto esfuerzo había dedicado para evitar una revolución que estorbaba a sus intereses internacionales. Las bases comunistas, ignorantes del pacto secreto de sus dirigentes, se opusieron, ya sin remedio, a la Junta de Casado a unos días de que las tropas de Franco penetraran en Madrid.

La revolución fue traicionada, la república fue vendida y la guerra perdida definitivamente. Franco, negándose a negociar con Casado una derrota pactada, aplastó lo que quedaba de la zona de las izquierdas e impuso su cruel dictadura que duraría 40 años.

Pan y Rosas – James Oppenheim (1911)

Domingo, Marzo 8th, 2015

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“Mientras vamos marchando, marchando a través del hermoso día
Un millón de cocinas oscuras y miles de grises hilanderías
Son tocados por un radiante sol que asoma repentinamente
Ya que el pueblo nos oye cantar: ¡Pan y rosas! ¡Pan y rosas!

Mientras vamos marchando, marchando, luchamos también por los hombres
Ya que ellos son hijos de mujeres, y los protegemos maternalmente otra vez
Nuestras vidas no serán explotadas desde el nacimiento hasta la muerte
Los corazones padecen hambre, al igual que los cuerpos
¡dennos pan, pero también dennos rosas!

Mientras vamos marchando, marchando, innumerables mujeres muertas
Van gritando a través de nuestro canto su antiguo reclamo de pan
Sus espíritus fatigados conocieron el pequeño arte y el amor y la belleza
¡Sí, es por el pan que peleamos, pero también peleamos por rosas!

A medida que vamos marchando, marchando, traemos con nosotras días mejores
El levantamiento de las mujeres significa el levantamiento de la humanidad
Ya basta del agobio del trabajo y del holgazán: diez que trabajan para que uno repose
¡Queremos compartir las glorias de la vida: pan y rosas, pan y rosas!

Nuestras vidas no serán explotadas desde el nacimiento hasta la muerte
Los corazones padecen hambre, al igual que los cuerpos
¡pan y rosas, pan y rosas!”

Este poema (hoy también una celebre canción interpretada por muchos artistas) fue escrito en diciembre de 1911, por James Oppenheim, un poeta y activista del sindicato estadounidense mas combativo, la IWW (Industrial Workers of the World) de filiación anarquista.
Estuvo inspirado por un cartel que llevaban una obreras, entre otras 40 mil costureras industriales de grandes factorías, que en 1908 salieron a las calles declarando la huelga, este cartel de las costureras rezaba “queremos el pan pero también queremos las rosas… ”
Según la investigación de Jim Zwick, tanto en la historia de E.E.U.U. como en la conciencia popular el slogan “pan y rosas” está asociado a la famosa huelga de las obreras textiles de Lawrence, Massachussets, de 1912. Tan es así que esa huelga es conocida como la huelga de “pan y rosas ” y también fue protagonizada por mujeres de la IWW. Este poema hoy es un estandarte de la lucha de la emancipación de la mujer.

“Prefiero tener rosas en mi mesa que diamantes en mi cuello….”

Emma Goldman

El origen libertario del Día de la mujer trabajadora (8 de Marzo)

Domingo, Marzo 8th, 2015

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Según la prensa burguesa el 8 de marzo se conmemora por la muerte de 129 obreras textiles en Nueva York que murieron quemadas vivas por un incendio en el establecimiento, iniciado por el mismo propietario en 1857.
Esto que afirman sin ninguna base o sustento histórico y que se repite en escuelas, periódicos, folletos, actos, conferencias, etc etc, etc… no es nada más que un MITO…
En realidad si hubo una huelga, si hubo fuego, si hubo obreras muertas, pero no fue un 8 de marzo de 1857, fue en 1908 cuando 40,000 costureras de grandes fábricas textiles se declararon en huelga, demandando el derecho de unirse a los sindicatos, mejores salarios, una jornada de trabajo menor y la abolición del trabajo infantil.
Algo es seguro. Estas obreras no pedían el sufragio universal, no pedían ser políticas, no pedían parlamentar en los congresos nacionales, no pedían ser patronas, no pedían ocupar cargos jerárquicos comúnmente ocupados por hombres en esos años, como ellas decían:
“Queremos el pan, pero también queremos las rosas!…”

Durante la huelga, fueron brutalmente reprimida por la policía, tomaron la Fábrica “Textil Cotton”. Se produjo un incendio, mueren aproximadamente 146 mujeres, la obrera más joven víctima del fuego y la violencia de la patronal tenía 14 años. 120.000 obreras asistieron a la manifestación-funeral.

¿Cual es el motivo de que se cambie el año real de la huelga? el motivo fue desvincular el carácter libertario de las mujeres que se alzaron en huelga, pues la mayoría eran la de IWW (sindicato anarquista que tenia un cuarto de millón de afiliados y que ideológicamente se oponía al socialismo autoritario, abogando por una organización libertaria).
La supuesta huelga de 1857 es un mito fabricado por la O.N.U. para amputarle el carácter revolucionario de esta fecha, y establecer legalmente dentro de los parámetros de los Estados como un día festivo, un feriado más, sin ninguna reivindicación “molesta” para sus interesas. La ONU estableció así el “el día de la mujer”, cuando en realidad es el día de la mujer TRABAJADORA y ya se conmemoraba muchas décadas antes de que se estableciera “legalmente”:

Teresa Claramunt, anarquista, obrera textil catalana, periodista y sindicalista. Formó en 1889, junto a Ángeles López de Ayala y Amalia Domingo, la Sociedad Autónoma de las Mujeres, el primer grupo de autoemancipación de las mujeres trabajadoras y sin recursos económicos.
Ellas y otras luchadoras propiciaron que el 8 de Marzo fuera celebrado como un día reivindicativo por la huelga de 3.500 obreras textiles de Igualada, Barcelona, que realizaron el año 1881, exigiendo
derechos laborales y sociales –la revolución social.
Un numeroso grupo de mujeres fue encarcelado en los 5 meses que duró la protesta. Desde entonces todos los meses de marzo,
las obreras salían a las calles del mundo para clamar por sus derechos, el mes de marzo de lleno de connotaciones libertarias….

Más tarde en el año 1912, lejos de los banquetes burgueses, las trabajadoras textiles de Lawrence salían a la huelga. La enorme mayoría no estaba organizada en sindicatos socialistas o comunistas, ya que la AFL sólo afiliaba obreros calificados, es decir, varones blancos. La organización que encabezó la huelga fue la IWW, organización que era mayoritaria dentro del movimiento obrero norteamericano y que veía indispensable organizar a los más explotados entre los trabajadores: mujeres, negros e inmigrantes.

” La historia del progreso está escrita con la sangre de hombres y mujeres que se han atrevido a abrazar una causa impopular, como, por ejemplo, el hombre negro al derecho de su cuerpo, o el derecho de la mujer a su alma…”

Emma Goldman

Emma Goldman remembering 114 years of his birth

Jueves, Junio 27th, 2013

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Presentación del trabajo histórico de Agustín Guillamón en BANDERA NEGRA de Madrid (27 de abril de 2013)

Miércoles, Mayo 1st, 2013

http://www.alasbarricadas.org/noticias/node/24500

Investigar, divulgar y profundizar en el conocimiento de la historia de las revoluciones, negando las mentiras, deformaciones y difamaciones escupidas por la Historia Sagrada burguesa, desvelando la auténtica historia de la lucha de clases , escrita desde el punto de vista del proletariado, es ya, en si mismo, un combate por la historia.

El combate de los trabajadores por conocer su propia historia es un combate, entre otros muchos más, de la guerra de clases en curso. No es puramente teórico, ni abstracto o banal, porque forma parte de la propia conciencia de clase, y se define como teorización de las experiencias históricas del proletariado internacional, y en España debe comprender, asimilar y apropiarse, inexcusablemente, las experiencias del movimiento anarcosindicalista en los años treinta.

La Historia Sagrada de la burguesía tiene por misión mitificar los nacionalismos, la democracia liberal, y la economía capitalista, para convencernos de que son eternos, inmutables e inamovibles. Un presente perpetuo, complaciente y acrítico banaliza el pasado y destruye la conciencia histórica.

El proletariado es arrojado a la lucha de clases por su propia naturaleza de clase asalariada y explotada, sin necesidad que nadie le enseñe nada; lucha porque necesita sobrevivir. Cuando el proletariado se constituye en clase revolucionaria consciente, enfrentada al partido del capital, necesita asimilar las experiencias de la lucha de clases, apoyarse en las conquistas históricas, tanto teóricas como prácticas, y superar los errores y deficiencias del pasado, en fin, resolver los problemas no resueltos en su momento: aprender las lecciones que nos da la propia historia. Pero ese aprendizaje sólo puede hacerse en la práctica de la lucha de clases de los distintos grupos de afinidad y de las diversas organizaciones del proletariado.

Facilitar el camino a ese aprendizaje es el objetivo de todos y cada uno de mis libros, en los que siempre se intenta dar la voz a los protagonistas de la historia, y respetar el criterio del lector, advirtiéndole siempre cuando se encuentra ante una opinión del autor, señalada en cursivas, que el lector no tiene por qué compartir.

Los libros publicados sobre la guerra civil son Barricadas en Barcelona y Los comités de defensa de la CNT en Barcelona (1933-1938)La revolución de los comités es el primero de una trilogía que lleva por subtítulo “Hambre y violencia en la Barcelona revolucionaria”. Barricadas explica cómo la ideología de unidad antifascista fue la coartada que permitió a los comités superiores el abandono de todos los principios ácratas con el único objetivo de ganar la guerra. El librito sobre Los comités de defensa en Barcelona saca a la luz la preparación por parte de la CNT catalana de un ejército clandestino de la revolución. La revolución de los comités explica exhaustivamente y con una documentación inédita, desconocida, o no trabajada, cómo esos comités de defensa, además de formar las Milicias del frente de Aragón, constituyeron en la ciudad de Barcelona los comités revolucionarios de barrio, que protagonizaron y defendieron una de las revoluciones sociales más profundas de la historia.

En la charla de hoy se explicará el origen de los comités de defensa de la CNT, su transformación en comités revolucionarios, su posterior hibernación en diciembre de 1936, cómo desbordaron a los comités superiores en mayo de 1937, así como su posterior desmantelamiento y su definitiva disolución. Se trata evidentemente de una historia de carácter local, focalizada en la ciudad de Barcelona, que se justifica porque fue el lugar donde mayor desarrollo tuvieron esos comités y donde más lejos llevaron la revolución libertaria.

¿Qué era un Comité de Defensa (CD)?

Los comités de defensa eran la organización militar clandestina de la CNT, financiada por los sindicatos y su acción estaba subordinada a éstos. No eran una organización de la FAI.

En octubre de 1934, el Comité Nacional de los Comités de Defensa abandonó la vieja táctica de los grupos de acción, en favor de una seria y metódica preparación revolucionaria. Elaboró una ponencia en la que se afirmaba esto:

“No hay revolución sin preparación. Hay que acabar con el prejuicio de las improvisaciones. Ese error, de la confianza en el instinto creador de las masas, nos ha costado muy caro. No se procuran, como por generación espontánea, los medios de guerra inexcusables para combatir a un Estado que tiene experiencia, fuerte armamento y mayor capacidad ofensiva y defensiva”.

El grupo de defensa básico, debía ser poco numeroso, para facilitar su clandestinidad y agilidad.  Debía estar formado por seis militantes, con funciones muy específicas:

Un secretario encargado del: contacto con otros cuadros, la creación de nuevos grupos y la elaboración de informes.

Un segundo militante encargado de la investigación de personas, para determinar la peligrosidad de los enemigos: curas, militares, pistoleros del Libre, marxistas y otros.

Un tercero para la investigación de edificios, levantar planos y elaborar estadísticas.

Un cuarto para el estudio de los puntos estratégicos y tácticos de la lucha callejera.

Un quinto militante para el estudio de los servicios públicos: luz, aguas, gas, alcantarillado.

Y un sexto para investigar dónde obtener armas, dinero y alimentos.

A esa cifra ideal de seis, podía sumarse algún miembro más para cubrir tareas “de sumo relieve”. La clandestinidad debía ser absoluta. Eran los núcleos básicos de un ejército revolucionario, capaces de movilizar a grupos secundarios más numerosos, y éstos, a su vez, a todo el pueblo.

Su ámbito de acción era una demarcación muy precisa dentro de cada barrio, señalada sobre plano. En cada barrio se constituía un Comité de Defensa de la barriada, que coordinaba todos esos cuadros de defensa, y que recibía un informe mensual de cada uno de los secretarios de grupo.

La organización de los comités de defensa a escala regional y nacional, encuadraba a aquellos sectores de trabajadores, como ferroviarios, conductores de autocar, trabajadores de teléfonos y telégrafos, carteros y en fin, todos los que por características de su profesión u organización, abarcaban un ámbito nacional, destacando la importancia de las comunicaciones en una insurrección revolucionaria. Se dedicaba un cuidado especial al trabajo de infiltración, propaganda y captación de simpatizantes en los cuarteles.

Las funciones esenciales de los comités de defensa eran dos: armas e intendencia, en el sentido amplio de la palabra.

Los CD podían considerarse como la continuidad, reorganización y extensión de los grupos de acción y autodefensa armada de los años del pistolerismo (1917-1923).

 

 ¿Cómo se pasó de los grupos de acción a los cuadros de defensa?

En enero de 1935 los grupos anarquistas Indomables, Nervio, Nosotros, Tierra Libre y Germen, en el Pleno de la Federación Local de Grupos Anarquista de Barcelona fundaron, el Comité Local de Preparación Revolucionaria.

Frente a un panorama histórico, realmente desolador; el auge del fascismo en Italia, del nazismo en Alemania, del estalinismo en la Unión Soviética, de la depresión económica con un paro masivo y permanente en Estados Unidos y Europa; la ponencia elaborada en ese Pleno, oponía la esperanza del proletariado revolucionario.

Decía la Ponencia: “En la quiebra universal de las ideas, partidos, sistemas, sólo queda en pie el proletariado revolucionario con su programa de reorganización de las bases de trabajo, de la realidad económica y social y de la solidaridad”.

La Ponencia criticaba la vieja táctica de la gimnasia revolucionaria y de la improvisación de las insurrecciones de enero y diciembre de 1933 con estas palabras: “La revolución social no puede ser interpretada como un golpe de audacia, al estilo de los golpes de estado del jacobinismo, sino que será consecuencia y resultado del desenlace de una guerra civil inevitable y de duración imposible de prever”.

Dieciocho meses antes del 19 de Julio del 36, la preparación revolucionaria para una larga guerra civil exigía nuevos desafíos, impensables en la vieja táctica de los grupos de choque. Decía la Ponencia:“Dado que no es posible disponer de antemano de los stocks de armas necesarios para una lucha sostenida, es preciso que el Comité de preparación estudie el modo de transformar en determinadas zonas estratégicas las industrias […], en industrias proveedoras de material de combate para la revolución”.

De los grupos de acción y de choque para la práctica de la gimnasia revolucionaria, anteriores a 1934, se había pasado a la formación de cuadros de información y combate, considerados como células básicas de un ejército revolucionario, capaz de derrotar al ejército y sostener una guerra civil.

 

  ¿Podían los anarquistas tomar el poder?

Durante el primer semestre de 1936 el grupo Nosotros se enfrentó al resto de grupos de la FAI, en Cataluña, en agrios debates sobre dos concepciones fundamentales, en un momento en el que se conocían con certeza los preparativos militares para un cruento golpe de Estado. Esos dos conceptos eran la “toma del poder” y el “ejército revolucionario”.  El pragmatismo del grupo Nosotros, más preocupado por las técnicas insurreccionales que por los tabúes, chocaba frontalmente con los prejuicios ideológicos de otros grupos faistas, esto es, con el rechazo a lo que denominaban “dictadura anarquista” y un profundo antimilitarismo, que lo dejaba todo a la espontaneidad creativa de los trabajadores.

Este duro ataque a las “prácticas anarco-bolcheviques” del grupo Nosotros se expresó ampliamente en la revista Más Lejos, que en su primer número, de abril de 1936, preguntaba: “¿Pueden los anarquistas, en virtud de tales o cuáles circunstancias, y VENCIENDO TODOS LOS ESCRÚPULOS, disponerse a la toma del Poder, en cualquiera de sus formas, como medio de acelerar el ritmo de su marcha hacia la realización de la Anarquía?”

Casi todos respondieron negativamente. Y en ese “todos” estaba desde Federica Montseny hasta Camilo Berneri. Pero ninguna respuesta ofrecía una alternativa práctica a esa negativa generalizada a tomar el poder. Teoría y práctica anarquistas parecían divorciadas, en vísperas del golpe de Estado militar.

En el Pleno de Grupos Anarquistas de Barcelona, reunido en junio de 1936, García Oliver expuso que la organización de los cuadros de defensa, coordinados en comités de defensa de barrio, en la ciudad de Barcelona, eran el modelo a seguir, extendiéndolos a toda España, y coordinando esa estructura a nivel regional y nacional, para constituir un ejército revolucionario del proletariado. Ese ejército debía complementarse con la creación de unidades guerrilleras de cien hombres. Muchos militantes se oponían a las concepciones de García Oliver, confiando más en la espontaneidad de los trabajadores que en la disciplinada organización revolucionaria. Las convicciones antimilitaristas de muchos grupos de afinidad, produjeron un rechazo casi unánime de las tesis del grupo Nosotros, y muy especialmente de García Oliver.  [Como anécdota podemos recordar que en el Congreso de Zaragoza, en mayo del 36, Cipriano Mera había preguntado a García Oliver de qué color quería los entorchados, y pocos meses después fue Mera quien llevó galones].

 

¿Cómo se transformaron esos Comités de Defensa en Milicias Populares y comités revolucionarios de barrio?

El 19 de julio de 1936, la guarnición militar de Barcelona contaba con unos seis mil hombres, frente a los casi dos mil de la guardia de asalto y los doscientos “mossos d´esquadra”. La guardia civil, que nadie sabía con certeza por el lado que se decantaría, contaba con unos tres mil. La CNT-FAI disponía de unos veinte mil militantes, organizados en comités de defensa de barriada, dispuestos a empuñar las armas. Se comprometía, en la comisión de enlace de la CNT con la Generalidad y los militares leales, a parar a los golpistas con sólo mil militantes armados.

Hubo una doble TRANSFORMACIÓN de esos cuadros de defensa. La de las Milicias Populares, que definieron en los primeros días el frente de Aragón, instaurando la colectivización de las tierras en los pueblos aragoneses liberados; y la de los comités revolucionarios que, en cada barrio de Barcelona, y en muchos pueblos de Cataluña, impusieron una “nueva situación revolucionaria”.

El auténtico poder de ejecución y resolución estaba en la calle, era el poder del proletariado en armas, y lo ejercían los comités locales, de defensa y de control obrero, expropiando espontáneamente fábricas, talleres, edificios y propiedades; organizando, armando y transportando al frente los grupos de milicianos voluntarios que previamente habían reclutado; quemando iglesias o convirtiéndolas en escuelas o almacenes; formando patrullas para extender la guerra social; guardando las barricadasahora  fronteras de clase, que controlaban el paso y manifestaban el poder de los comités; poniendo en marcha las fábricas, sin amos ni directivos, o reconvirtiéndolas para la producción bélica; requisando coches y camiones, o alimentos para el comité de abastos; recaudando impuestos revolucionarios y financiando pobras públicas para paliar el paro; sustituyendo a los caducos ayuntamientos republicanos, imponiendo en cada localidad su absoluta autoridad en todos los dominios, sin atender órdenes de la Generalidad, ni del Comité Central de Milicias Antifascistas (CCMA). La situación revolucionaria se caracterizaba por una atomización del poder.

En Barcelona los comités de defensa, transformados en comités revolucionarios de barrio, en ausencia de consignas de cualquier organización y sin más coordinación que las iniciativas revolucionarias que cada momento demandaba, organizaron los hospitales, desbordados por la avalancha de heridos, constituyeron comedores populares, requisaron coches, camiones, armamento, fábricas y edificios, registraron  domicilios privados, detuvieron sospechosos y crearon una red de Comités de abastos en cada barrio, que se coordinaron en un Comité Central de Abastos de la ciudad, en el que adquirió notable presencia el Sindicato de Alimentación. El contagio revolucionario afectaba a todos los sectores sociales y a todas las organizaciones, que se decantaban sinceramente a favor de la nueva situación revolucionaria. Esa era la única fuerza real del CCMA, que aparecía ante el pueblo en armas como el organismo antifascista que debía dirigir la guerra e imponer un nuevo orden revolucionario.

El 21 de julio, un Pleno de Locales y Comarcales había renunciado a la toma del poder, entendida como  dictadura de los líderes anarquistas, y no como imposición, coordinación y extensión del poder que los comités revolucionarios ya ejercían en la calle. Se decidió crear un CCMA, ORGANISMO DE COLABORACIÓN DE CLASES en el que participaban todas las organizaciones antifascistas.

El 24 habían partido las dos primeras columnas anarquistas, al mando de Durruti y Ortiz. Durruti hizo un discurso por radio en el que alertaba sobre la necesidad de estar vigilantes ante una posible intentona contrarrevolucionaria. Había que congelar la situación revolucionaria en Barcelona, para “ir a por el todo” después de tomar Zaragoza.

El Pleno Regional del día 26 confirmó, por unanimidad, que la CNT seguiría manteniendo la misma posición, aprobada ya el 21 de juliode participar en ese nuevo organismo de colaboración de clases llamado CCMA. Ese mismo pleno del día 26 creó una Comisión de Abastos, dependiente del CCMA, a la que debían someterse los distintos comités de abastos surgidos por doquier, y ordenaba al mismo tiempo un fin parcial de la huelga general. El resumen de los principales acuerdos alcanzados en este Pleno se editó en forma de Bando, para su general conocimiento y acatamiento.

El CC de Abastos era una institución fundamental, que aseguraba un requisito indispensable para unos obreros voluntarios que abandonaban sus puestos de trabajo para ir a combatir al fascismo en Aragón: asegurar en su ausencia la alimentación de unos familiares que dejarían de percibir el semanal del que vivían.

 

 ¿Qué fueron las Patrullas de Control?

Entre el 19 de julio y mediados de agosto de 1936 se crearon las patrullas de control como policía revolucionaria dependiente del CCMA.

Sólo la mitad aproximada de los patrulleros tenía carné de la CNT, o eran de la FAI; la otra mitad estaba afiliada al resto de organizaciones componentes del CCMA: POUM, Esquerra Republicana de Cataluña (ERC) y PSUC, fundamentalmente. Sólo cuatro delegados de sección, sobre los once existentes, eran de la CNT: los de Pueblo Nuevo, Sants, San Andrés (Armonía) y Clot; otros cuatro eran de ERC, tres del PSUC y ninguno del POUM.

Las Patrullas de Control dependían del Comité de Investigación del CCMA, dirigido por Aurelio Fernández (FAI) y Salvador González (PSUC). Su sección Central estaba en el número 617 de la Gran Vía, dirigida por los dos delegados de Patrullas, esto es, José Asens (FAI) y Tomás Fábregas (Acció Catalana). La nómina de los patrulleros, de 10 pesetas diarias, era abonada por el gobierno de la Generalidad. Aunque en todas las secciones se hacían detenciones, y algunos detenidos eran interrogados en la antigua Casa Cambó, la prisión central estaba en el antiguo convento de monjas clarisas de San Elías.

 

La Hibernación de los comités de defensa en diciembre de 1936 y su reorganización en marzo de 1937

De finales de noviembre a primeros de diciembre de 1936, la Federación Local de Sindicatos únicos de Barcelona debatió el papel que debían asumir los comités de defensa en Barcelona.

La Federación Local impuso una visión estrictamente sindical, que no veía con buenos ojos la importancia adquirida, en los barrios, por los comités de defensa y los comités de abastos. Consideraban que sus funciones, superada la insurrección revolucionaria y su posterior etapa, de carácter excepcional, eran provisionales y, en todo caso, debían ser asumidas, ya, por los sindicatos.

En noviembre/diciembre de 1936, los comités de defensa eran un estorbo para la política gubernamentalista de los comités superiores cenetistas; y se imponía, por lo tanto, su hibernación y sumisión a los sindicatos, como meros anexos armados, un tanto molestos e inútiles. Si ya estaban las Patrullas de Control, con preponderancia cenetista, ¿para qué seguir sosteniendo financieramente los CD?

El problema fundamental, era la desobediencia generalizada a las consignas de desarme, de modo que el CR constató, según sus propias palabras, que “las barriadas las tenemos como nuestros peores enemigos”. Los comités de defensa entraron en un período de hibernación.

En el frágil equilibrio político y armado, existente en la primavera de 1937 en la retaguardia barcelonesa, el incremento y amenaza de las fuerzas represivas burguesas tendía claramente al monopolio de la violencia. El decreto de la Generalidad del 4 de marzo de 1937 ordenaba la pronta disolución de las Patrullas de Control, al tiempo que creaba un Cuerpo único de Seguridad (formado por la Guardia civil y la Guardia de Asalto). Ante esto, los sindicatos decidieron  reorganizar los comités de defensa, en los barrios, para preparar un enfrentamiento que les parecía, ya, inevitable.

 

La “guerra del pan” de Comorera contra los comités de barrio.

El 20 de diciembre de 1936, Joan Comorera (PSUC), consejero de Abastos, pronunció un importante discurso, en catalán, en la sala del Gran Price de Barcelona

Comorera argumentó la necesidad de un gobierno fuerte, de plenos poderes, capaz de hacer cumplir unos decretos que no se quedasen siempre en papel mojado, como había sucedido con el primer gobierno Tarradellas, en el que participó Nin por el POUM. Un gobierno fuerte, capaz de llevar a cabo una política militar eficiente, que agrupara todas las fuerzas existentes en el frente.

Comorera atribuía, la carencia y el encarecimiento de alimentos a la existencia de los comités de defensa, no al acaparamiento y especulación de los mayoristas y tenderos. Era el discurso que justificaba y explicaba el eslogan de las pancartas y octavillas de las manifestaciones de mujeres de fines del año 1936 y comienzos de 1937: “más pan y menos comités”, promovidas y manipuladas por el PSUC. Era evidente el enfrentamiento entre dos políticas de Abastos opuestas, la del PSUC y la del Sindicato de Alimentación de la CNT. El Sindicato de Alimentación, a través de los trece almacenes de abastos de las barriadas, custodiados por los comités revolucionarios de barrio, suministraba gratuitamente alimentos a los comedores populares, donde podían acudir los parados y sus familiares, y sostenían además centros de atención a los refugiados que, en abril de 1937, en Barcelona, ascendían ya a 220.000 personas. Era una red de abastos que rivalizaba con los detallistas, que sólo obedecían a la ley de la oferta y la demanda, y que intentaba, sobre todo, evitar el encarecimiento de los productos, ya que el alza de precios los hacía inasequibles a los trabajadores, y, por supuesto, a parados y refugiados. El mercado negro era el gran negocio de los detallistas, que realizaban excelentes ganancias gracias al hambre (literalmente) de la mayoría. La guerra del pan de Comorera contra los comités de abastos de las barriadas, no tenía otro objetivo que el de arrebatar a los comités de defensa cualquier parcela de poder, aunque esa guerra implicase el desabastecimiento de Barcelona y la penuria alimenticia.

Comorera finalizó su discurso con un llamamiento a la responsabilidad de todas las organizaciones, en aras a conseguir una férrea unidad antifascista. Para comprender el discurso de Comorera es necesario tener en cuenta la estrategia, propugnada por Gerö, de efectuar una política SELECTIVAfrente al movimiento anarquista, que consistía en integrar a los dirigentes en el aparato de Estado, al mismo tiempo que se practicaba una bestial represión de los sectores revolucionarios, calificados infamantemente como incontrolados, gángsteres, asesinos, agentes provocadores e irresponsables;que Comorera identificaba muy claramente en los comités de defensa.

Los almacenes de abastos de los comités de barrio controlaban qué, cómo, cuánto y a qué precio de venta al público se aprovisionaba a los detallistas, una vez satisfechas las necesidades “revolucionarias” del barrio, esto es, de enfermos, niños, parados, comedores populares, etcétera. Comorera propugnaba la desaparición de esos comités revolucionarios de barrio y el libre mercado. Sabía, además, que una cosa implicaba la otra, y que, sin la supresión de los comités de defensa, el libre mercado sería una quimera.

Un abastecimiento racional, previsor y suficiente de Barcelona, y Cataluña, hubiera supuesto ceder a las pretensiones del Consejero de Economía cenetista, Fábregas, que de octubre a diciembre de 1936 batalló inútilmente, en las reuniones del Consejo de la Generalidad, por conseguir el monopolio del comercio exterior, ante la oposición del resto de fuerzas políticas. Mientras tanto, en el mercado de cereales de París, diez o doce mayoristas privados competían entre sí, encareciendo las compras. Pero ese monopolio del comercio exterior, que ni siquiera era una medida de carácter revolucionario, sino sólo apropiada a una situación bélica de emergencia, atentaba contra la filosofía del libre mercado, propugnada por Comorera.

Había un hilo que relacionaba las colas del pan en Barcelona con la irracional competencia de los mayoristas en el mercado de cereales de París. Hilo que se hubiera roto con el monopolio del comercio exterior. Con la política de libre mercado de Comorera se consolidó. Pero además el PSUC alentó la especulación de los tenderos, que implantaron una auténtica dictadura sobre el precio de todos los alimentos, enriqueciéndose con el hambre de los trabajadores.

 

 ¿Cómo y por qué esos Comités de Defensa se radicalizaron en abril del 37?

El domingo, 11 de abril, en el mitin de la plaza de toros La Monumental, se vieron pancartas que exigían la libertad de Maroto y de los numerosos presos antifascistas, en su mayoría cenetistas. Federica Montseny fue abucheada y silbada. Los gritos favorables a la libertad de los presos arreciaron, una y otra vez. Los comités superiores culpabilizaron del “sabotaje” a la Agrupación de Los Amigos de Durruti. Federica, muy molesta, amenazó con no volver a dar un mitin en Barcelona.

El lunes, 12 de abril de 1937, se desarrolló, en la Casa CNT-FAI, una sesión del pleno local de Grupos Anarquistas de Barcelona, con asistencia de los grupos de Defensa confederal y de las Juventudes libertarias que acordó retirar a todos los cenetistas de cualquier cargo en los estamentos antifascistas gubernativos, ir a la formación de un Comité revolucionario para la coordinación de la lucha armada y socializar inmediatamente la industria, el comercio y la agricultura.

Esta reunión se le había escapado de las manos a la burocracia. En ese Pleno habían intervenido los Comités de Defensa de Barcelona, o lo que es lo mismo, la delegación de los comités revolucionarios de barriada, y también las Juventudes Libertarias, radicalizando, sin duda, los acuerdos tomados.

Y esa FAI de Barcelona, junto a las secciones de defensa de los comités revolucionarios de barrio y las Juventudes Libertarias, pese al escándalo y la histérica oposición de algunos burócratas presentes, como Toryho, había decidido terminar con el colaboracionismo, retirar a los consejeros (ministros) anarquistas del gobierno de la Generalidad y constituir un Comité revolucionario que dirigiese la guerra contra el fascismo. Era un paso decisivo hacia la insurrección revolucionaria, que estalló el 3 de mayo.

Esta radicalización era fruto de una situación cada vez más insostenible en la calle. El 14 de abril, una manifestación de mujeres, que esta vez no estaban manipuladas por el PSUC, partió de La Torrassa para recorrer los distintos mercados de Collblanc, Sants y Hostafrancs, protestando por el precio del pan y de los productos alimenticios. Las manifestaciones y protestas se extendieron a casi todos los mercados de la ciudad. En días posteriores se reprodujeron, con menor virulencia, tumultos y manifestaciones en diverso mercados. Algunas tiendas y panaderías fueron asaltadas. El hambre de los barrios obreros de Barcelona había salido a la calle para manifestar su indignación y exigir soluciones.

 

 ¿Qué papel jugaron los Comités de Defensa en mayo de 1937?

El lunes, 3 de mayo de 1937, hacia las tres menos cuarto de la tarde, tres camiones de guardias de asalto, fuertemente armados, se detuvieron ante la sede de la Telefónica en la plaza de Cataluña. Estaban dirigidos por Eusebio Rodríguez Salas, militante de la UGT y estalinista convencido, responsable oficial de la comisaría de orden público. El edificio de Telefónica había sido incautado por la CNT desde el 19 de julio. La supervisión de las comunicaciones telefónicas, la vigilancia de las fronteras y las patrullas de control eran el caballo de batalla, que desde enero había provocado diversos incidentes entre el gobierno republicano de la Generalidad y la CNT.

Rodríguez Salas pretendió tomar posesión del edificio de la Telefónica. Los militantes cenetistas de los pisos inferiores, tomados por sorpresa, se dejaron desarmar; pero en los pisos superiores se organizó una dura resistencia, gracias a una ametralladora instalada estratégicamente. La noticia se propagó rápidamente. EN MENOS DE DOS HORAS se levantaron barricadas en toda la ciudad. No debe hablarse de una reacción espontánea de la clase obrera barcelonesa, porque la huelga general, los enfrentamientos armados con las fuerzas de policía y las barricadas fueron fruto de la iniciativa tomada por los comités de defensa, rápidamente secundada gracias a la existencia de un enorme descontento generalizado, las crecientes dificultades económicas en la vida cotidiana causadas por la carestía de vida, las colas y el racionamiento, así como a la tensión existente en la base militante confederal entre colaboracionistas y revolucionarios. La lucha callejera fue impulsada y realizada desde los comités de defensa de los barrios, SIN QUE MEDIARA ORDEN ALGUNA DE LOS COMITÉS SUPERIORES, que habían sido desbordados.

 

Andrés Nin, secretario político del POUM, en un artículo escrito el 19 de mayo de 1937, lo describió así: “Las jornadas de mayo en Barcelona han hecho revivir ciertos organismos que, durante estos últimos meses, habían jugado un cierto papel en la capital catalana y en algunas localidades importantes: los Comités de Defensa. Se trata de organismos principalmente de tipo técnico-militar, formados por los sindicatos de la CNT. Son éstos, en realidad, quienes han dirigido la lucha, y quienes constituían, en cada barrio, el centro de atracción y organización de los obreros revolucionarios”.

 

Los Amigos de Durruti no iniciaron la insurrección, pero fueron los combatientes más activos en las barricadas, repartieron una octavilla que exigía la sustitución del Gobierno de la Generalidad por una Junta Revolucionaria.

Los trabajadores confederales, desorientados por el llamamiento de sus dirigentes ¡los mismos del 19 de julio! optaron, al fin, por abandonar la lucha, aunque al principio se habían burlado de los llamamientos de la dirección de la CNT a la concordia y al abandono de la lucha, en aras de la unidad antifascista.

 

 ¿Cómo se disolvieron los Comités de Defensa?

Los comités revolucionarios de barrio, en Barcelona, surgieron el 19-20 de julio y duraron, como mínimo hasta el 7 de junio, cuando las restauradas fuerzas de orden público de la Generalidad disolvieron y ocuparon los distintos centros de las Patrullas de Control, y de paso algunas sedes de los comités de defensa, como la del barrio de Les Corts. Pese al decreto que exigía la desaparición de todos los grupos armados, la mayoría resistió hasta septiembre de 1937, cuando fueron sistemáticamente disueltos y asaltados, uno a uno, los edificios que ocupaban. La última en ser ocupada, y la más importante y fuerte, fue la sede del comité de defensa del Centro, sita en Los Escolapios de San Antonio, que fue tomada al asalto el 20 de septiembre de 1937 por fuerzas de orden público, que utilizaron todo un arsenal de ametralladoras, tanques y bombas de mano. Sin embargo, la resistencia de Los Escolapios no cedió al fuego de las armas, sino a las órdenes de desalojo, dadas por el Comité Regional, asesorado por la Comisión Asesora Política (CAP), dirigida por García Oliver.

A partir de entonces los CD se ocultaron bajo el nombre de Secciones de coordinación e información de la CNT, dedicados exclusivamente a tareas clandestinas de investigación e informativas, como antes del 19 de Julio; pero ahora (1938) en una situación netamente contrarrevolucionaria.

Sin embargo, aún fueron lo bastante fuertes y combativos como para publicar un órgano clandestino, titulado Alerta…! del que editaron siete números entre octubre y diciembre de 1937. El número 1 salió el 23 de octubre de 1937. Las constantes de este periódico fueron la solidaridad con los “presos revolucionarios”, exigiendo su liberación y denunciando la gestión y los abusos en la Cárcel Modelo; la crítica del colaboracionismo y de la politización de la FAI; la denuncia de la desastrosa política de guerra del gobierno Negrín-Prieto y del predominio estalinista en el ejército y el Estado. Lanzó saludos de confraternización con las Juventudes Libertarias y la Agrupación de Los Amigos de Durruti. Una característica indeleble de la publicación fueron sus constantes llamadas a “hacer la revolución” y al abandono de todos los cargos por parte de los comités superiores: “Que la Revolución no puede hacerse DESDE EL ESTADO, sino CONTRA EL ESTADO”. El último núm. del 4-12-1937, denunció las checas estalinistas y la brutal persecución de los cenetistas en la Cerdaña.

En 1938, los CD, al igual que todos los revolucionarios estaban ya bajo tierra, en la cárcel o en la clandestinidad más absoluta. No fue la dictadura de Franco, sino la República de Negrín quien acabó con la Revolución.

 

CONCLUSIONES

1.- En julio de 1936, la cuestión esencial no era la toma del poder (por una minoría de dirigentes anarquistas), sino la de coordinar, impulsar y profundizar la destrucción del Estado por los comités.

Los comités revolucionarios de barriada (y algunos de los comités locales) no hacían o dejaban de hacer la revolución: eran la revolución social.

La destrucción del Estado por los comités revolucionarios era una tarea muy concreta y real, en la que esos comités asumían todas las tareas que el Estado desempeñaba antes de julio de 1936.  Y ESA ES LA GRAN LECCIÓN DE LA REVOLUCIÓN DEL 36: LA NECESIDAD DE DESTRUIR EL ESTADO-

2.- Durante la guerra civil, el proyecto político del anarquismo de Estado, constituido como un partido antifascista más, utilizando métodos de colaboración de clases y de participación gubernamental, organizado burocráticamente con el objetivo principal de ganar la guerra al fascismo, fracasó estrepitosamente en todos los terrenos; pero el movimiento social del anarquismo revolucionario, organizado en comités revolucionarios de barrio, locales, de control obrero, de defensa, etcétera, constituyó los embriones de un poder obrero que alcanzó cotas de gestión económica, de iniciativas populares revolucionarias y de autonomía proletaria, que aún hoy iluminan y anuncian un futuro radicalmente diferente a la barbarie capitalista, el horror fascista o la esclavitud estalinista.

Y aunque ese anarquismo revolucionario sucumbió finalmente a la represión coordinada y cómplice del Estado, de la burguesía, de los estalinistas y de los comités superiores, nos legó el ejemplo, la reflexión y el combate de algunas minorías, como Los Amigos de Durruti, las JJLL de Cataluña y determinados grupos anarquistas de la Federación Local de Barcelona, que nos permiten teorizar hoy sus experiencias, aprender de sus errores y reivindicar su lucha y su historia.

Látigo en mano, Emma Goldman feminista y crítica del feminismo

Martes, Marzo 5th, 2013

Por Proyectil Fetal

http://proyectilfetal.blogspot.com/2008/11/ltigo-en-mano-emma-goldman-feminista-y.html

 

“La pequeñez separa, el aliento une, seamos amplias y grandes”

                                                                                               Emma Goldman

La vieja y querida Emma Goldman, a lo largo de su extensa y prolífica carrera dentro del movimiento anarquista del siglo XX, ha producido gran cantidad de textos políticos a los cuales lxs activistas vuelven con mucha menor asiduidad con la que visitan a otros pensadores ácratas. Usualmente estos textos de Goldman son criticados por el feminismo de izquierda por ser justamente lo que son: texto de arenga anarquista en la barricada misma. Proyectil Fetal toma el pensamiento de Emma Goldman, no acriticamente cual gospel libertario, sino para hacerlo vivir en su discusión hoy, y para rescatar la capacidad especial de Emma de meter el dedo allí en la llaga misma del feminismo mainstream de su época y, al mismo tiempo, de oponerse a las prácticas de sus propios compañeros de militancia del movimiento anarquista látigo en mano.

En los textos de Goldman siempre se encuentra una preocupación por la pasión, la alegría y el compartir los cuerpos eróticamente, conceptos claves de la realización de las personas sin los cuales la lucha y la revolución social no pueden realizarse. Aun hoy estas nociones- que en si misma y para su época son de una innovación y radicalidad sin precedentes- superan ampliamente las conceptualizaciones habituales sobre el amor libre anarquista que no llegan a traspasar el límite de formar pareja pero sin contrato legal.

Ahora bien, las nociones más brillantes del pensamiento y acción de Goldman se ven opacadas en una maraña de ideas a veces un poco baladí sobre el rol de la mujer. Es menester encontrar incluso en esos párrafos saturados de romanticismo las figuras de pensamiento que anticiparon conceptos que el feminismo de la segunda ola hizo propios (como la doble jornada, que explicaremos más adelante) o su crítica profunda y audaz al primer feminismo (sufragista) que devendrá feminismo de la igualdad, para devolverle a Goldman su interés por el pensamiento de emancipación de las mujeres. Incluso más, muchas veces Emma Goldman es incorrectamente interpretada por el propio movimiento anarquista[1] cuando toma su crítica cabal al feminismo más popular de su época, anteriormente mencionado, como una crítica a todo el movimiento de emancipación de la mujer al cual tildan de burgués.

Una de las afirmaciones más lúcidas que se puede leer en los textos de Goldman es justamente que no hay un solo feminismo, sino muchos, y no todos tienen el valor y el coraje para cambiar profundamente las estructuras de poder y dominación que habitan en los corazones, incluso de las mujeres. Por ejemplo, en el texto titulado La tragedia de la emancipación de la mujer de 1911 ella afirma y visibiliza un eje fundamental del pensamiento anarco queer, a saber: que “El derecho al voto o a la igualdad de derechos civiles pueden ser buenos reclamos pero la verdadera emancipación no empieza ni en las cortes ni en las urnas. Comienza en el alma de la mujer[2].” O por ejemplo, “Ahora la mujer se enfrenta a la necesidad de emanciparse de la emancipación, si realmente quiere ser libre. ¿Qué ha logrado con su emancipación? Sufragio universal en algunas regiones. ¿Purificó eso nuestra vida política, como predijeron muchos bien intencionados defensores? Ciertamente no.” Es usual que frases como estas sean entendidas en desmedro de todos los feminismos a los que se clasifica en bloque como “burgueses” o “reformistas”, y hasta peligrosos para la finalidad de la emancipación de toda la humanidad. Por el contrario, sostenemos que afirmaciones como esta y otras ([la emancipación] “Tendrá que deshacerse de la absurda noción del dualismo de los sexos o del que el varón y la mujer son mundos antagónicos.”) predicen la lucha que hoy encara cierto activismo anarcoqueer contra el dualismo de los géneros y el separatismo de los sexos.

Asimismo, otro de los grandes momentos de este texto[3] advierte sobre dos cuestiones fundamentales: una de pura cepa anarquista- la abolición de toda forma de trabajo asalariada-, y la otra, del feminismo más contemporáneo- la doble jornada laboral, que puede ser entendida como las tareas domésticas (obviamente no remuneradas e invisibilizadas) que las mujeres realizamos en nuestros hogares tras retornar a la “paz” después de un largo y agotador día de trabajo a la par del varón, tareas que, como si fuera poco, se suponen como naturales y propias de las mujeres, y que solo son superadas, en el caso de las que pueden pagarlo, mediante la explotación de otra mujer (empleada doméstica, también conocida como mucama, sirvienta, o simplemente como “la chica”) que “ayuda” en el hogar para que la mujer emancipada económicamente pueda realizarse en su vida profesional, y cuya culpa algunas “feministas” de hoy lavan sacando breves columnas editoriales que critican la ley de trabajo doméstico para estas empleadas en el territorio argentino. La bella indignación anarquista de Emma Goldman no solamente plantea la doble jornada laboral como consecuencia inevitable -en el actual ordenamiento económico- político y en otros que conservan el Estado como forma de transición- de la emancipación sufragista de la mujer sino también desenmascara el doble discurso y la hipocresía de buena parte de los feminismos que derivan de sus hermanas sufragistas, que basan su realización en la explotación de otra mujer, como dijimos antes[4].
El feminismo de Goldman, lo haya o no llamado así para diferenciarse de aquellas a las cuales estaba criticando, inaugura un espacio que hoy lamentablemente no es a menudo ocupado por mujeres que se autodenominen anarquistas, sino por otras que revisan a fondo los presupuesto básicos (y cómodos, a esta altura que la cuestión de la mujer forma parte de las políticas y las agendas de Estado) del feminismo políticamente correcto y/o institucionalizado, que redunda en pacata reducción de toda violencia de género a un mal intrínseco e inmanente a todo otro sexo que no sea aquel biopoliticamente denominado “mujer” en la sala de la corporación médico-jurídica, en especial, los varones y en una fuerte represión sexual que no ha hecho nada por el libre ejercicio de la sexualidad de las mujeres y el uso creativo de sus placeres [5].

¿Qué pasó en el seno mismo del anarquismo más difundido cuando seguimos repitiendo conceptos como que la abolición de todas las inequidades de género será obtenida únicamente tras la revolución social y que hoy por hoy la lucha por la emancipación radical y total de las mujeres y de toda expresión de género subalterna no tiene sentido puesto que “somos todxs iguales para la anarquía”? Esta unidad se torna falsa y peligrosamente cercana a la cuestión principal y secundaria que afirma el marxismo, porque no se unen las individualidades realmente en el aliento por el cual abogaba Goldman sino que muestra la negativa de muchos a deshacerse de sus privilegios de género/sexo para lograr devenir realmente libres e iguales.

Cerremos simplemente con otras destacadas palabras de Goldman que también son aplicables a nuestro anarquismo local no para considerarlo torpemente misógino como hace el feminismo de la izquierda partidaria para captar adeptas a su secta y el progresista para justificar su reformismo, sino para hacerlo crecer y dar el famoso paso adelante que se propone en esta misma frase: “Ciertamente, el movimiento por los derechos de la mujer ha roto muchas cadenas pero también ha forjado nuevas… Necesitamos deshacernos de nuestras viejas tradiciones y hábitos. El movimiento de la mujer, solo ha dado el primer paso. Esperemos que junte coraje para dar el próximo…La mujer debe aprender esa lección, y ser conciente de que su libertad llegará tan lejos como llegue su capacidad para lograrla. De allí que es más importante que ella comience con su regeneración interior para liberarse del peso de los prejuicios, las tradiciones y las costumbres.”

Si, Emma, esperamos, y hacemos el mismo tiempo.

[1] También es usual ver esta interpretació n, en nuestra opinión, incorrecta en los trabajos que la academia produce en torno a la temática anarquista de género que soslaya que el anarquismo, afortunadamente, carece de doctrina o libro canónico unificado y, por ende, no es anti feminista o contra feminista per se, como algunas teóricas quieren, convenientemente para si mismas, hacer ver, tan solo basándose en alguna opinión poco feliz de alguno de los muchísimos pensadores anarquistas que reflexionaron en torno a “la cuestión de la mujer” expresaron.

[2] Esta crítica a los derechos civiles bien puede ser aplicada a las luchas actuales de la mayoría activistas GLTB a nivel internacional y local que buscan el derecho a poder ser una familia pequeño-burguesa normal con todas las de la ley.

[3] “Y todas aquellas que alcancen la deseada igualdad generalmente lo hacen a expensas de su bienestar físico y psíquico. Y para la gran masa de mujeres trabajadoras, ¿cuánta independencia se gana si la estrechez y falta de libertad del hogar es reemplazada por la estrechez y falta de libertad de la fábrica, las tiendas o la oficina? Mas aún después de un duro día de trabajo, está la carga de ocuparse de un “hogar dulce hogar”- frío, atemorizador, desordenado, poco acogedor. ¡Gloriosa independencia! No es sorprendente los cientos de jóvenes dispuestas a aceptar la primera oferta de matrimonio hartas y cansadas de su “independencia” detrás de un mostrador, una máquina de coser o de escribir.”

[4] “Cada movimiento que tiene por objetivo la destrucción de las instituciones existentes y su reemplazo con algo más avanzado, más perfecto, tiene sus seguidorxs que en teoría sostienen las ideas más radicales, pero quienes, sin embargo, en sus prácticas diarias, son como el filisteo promedio fingiendo respetabilidad y pidiendo a gritos que sus enemigos lxs consideren con respeto. Hay socialistas y anarquistas incluso que abogan a favor de la idea de que la propiedad privada es robo, y sin embargo se indignarían si alguien les debe el valor de una docena alfileres.”

[5] “El gran movimiento de verdadera emancipación no se ha encontrado con una gran raza de mujeres que puedan mirar la libertad a la cara. Su visión estrecha y puritana ha desterrado de su vida emocional al varón como personaje molesto y dudoso.”

 

X Encuentro del Libro Anarquista de Madrid: 30 de noviembre y 1 y 2 de diciembre de 2012

Martes, Noviembre 27th, 2012

http://www.encuentrodellibroanarquista.org/

Un año más y ya van 10, las personas que venimos organizando el Encuentro del Libro Anarquista de Madrid hemos decidido volver a hacer posible esta confluencia de intercambio de material, experiencias y comunicación que apuesta por una forma diferente de entender la realidad y practicar la subversión. Como cada año, tendrá lugar en la Escuela Popular de Prosperidad (c/ Luis Cabrera, 19) durante los días  30 de noviembre y 1 y 2 de diciembre.

El Encuentro pretende ser un punto de comunicación y difusión de nuestras ideas. Para ello, durante los tres días en los que se desarrolle, contaremos con actividades constantes como charlas, debates… que reflejan una pequeña parte de las experiencias, ideas o luchas que se vienen desarrollando en los últimos años. Además, se contará con una muestra permanente de material escrito a cargo de más de 30 editoriales, librerías y distribuidoras procedentes de diferentes lugares.

Sin más, y esperando veros en el Encuentro, nos despedimos no sin antes animaros a acudir y a hacer de este tipo de encuentros algo permanente y práctico que nos sirva tanto de acercamiento de realidades como de transmisión de experiencias útiles en nuestro enfrentamiento con todo aquello que nos domina.

Un saludo.

convocatoria junio 2012 Antiautoritari (Terrassa) , Barcelona

Jueves, Junio 14th, 2012

Durante este mes de junio el colectivo de Acción Autónoma organiza en el Kasal Okupado y Autogetionado Joan Berney de Terrassa varias actividades relacionadas con el antiautoritarismo.

 

Viernes 15 de Junio

18h: kafeta gestionada por Acción Autónoma (servicio de Internet gratis, periódicos alternativos para poder consultar, biblioteca abierta, tapas, bocadillos y bebidas a precios populares, juegos de mesa ..)

20:30 h: Charla / Presentación del Libro “Como la no violencia Protege al estado” a cargo de su autor Peter Gelderloos, donde argumenta como la no violencia es una estrategia al servicio del Sistema capitalista, jerárquico, racista y patriarcal vigente.

22h: Cenador a precios populares (5 € dos platos y 4 € un plato + pan, vino y / o agua + postre) los beneficios se destinarán a gastos judiciales.

 

Sábado 16 de Junio 

18h: kafeta gestionada por Acción Autónoma (servicio de Internet gratis, periódicos alternativos para poder consultar, biblioteca abierta, tapas, bocadillos y bebidas a precios populares, juegos de mesa ..)

20h: Proyección Documental “Sueños Colectivos” en pantalla grande.

 

Viernes 22 de Junio 

18h: kafeta gestionada por Acción Autónoma (servicio de Internet gratis, periódicos alternativos para poder consultar, biblioteca abierta, tapas, bocadillos y bebidas a precios populares, juegos de mesa ..)

20h Charla-debate “La necesidad de una organización juvenil anarquista” a cargo del grupo anarquista l’Albada Social.

22h: Cenador a precios populares (5 € dos platos y 4 € un plato + pan, vino y / o agua + postre) los beneficios se destinarán a gastos judiciales.

 

Al kasalet (Kasal Okupado y Autogestionado Joan Berney)

C / Sociedad n º 4 de Terrassa

 

Os esperamos!!

 

Queremos informaros que de momento durante las actividades concretas realizadas en kasalet (vídeos, charlas, talleres …) la kafeta permanecerá cerrada y la sala donde se realice la actividad será espacio sin humo en respeto a las personas no fumadoras y niños / niñas.

 

Durant aquest mes de juny el col·lectiu Acció Autònoma organitza al Kasal Okupat i Autogetionat Joan Berney de Terrassa diverses activitats relacionades amb l’antiautoritarisme.


Divendres 15 de Juny 

18h: Kafeta gestionada per Accio Autonoma (servei d’Internet gratis,diaris alternatius per poder consultar,biblioteca oberta,tapes , entrepans i begudes a preus populars,jocs de taula..)

20:30h: Xerrada/Presentació del Llibre“Como la no violencia protege al estado” a càrrec d’el seu autor Peter Gelderloos, on argumenta com la no
violència és una estratègia al servei del Sistema capitalista, jeràrquic, racista i patriarcal vigent.

22h: Sopador a preus populars (5€ dos plats i 4€ un plat + pa, vi i/o aigua + postres) els beneficis es destinaran a despeses judicials.


Dissabte 16 de Juny

18h: Kafeta gestionada per Accio Autonoma (servei d’Internet gratis,diaris alternatius per poder consultar,biblioteca oberta,tapes , entrepans i begudes a preus populars,jocs de taula..)

20h : Projecció Documental “Sueños Colectivos en pantalla gran.


Divendres 22 de Juny

18h: Kafeta gestionada per Accio Autonoma (servei d’Internet gratis,diaris alternatius per poder consultar,biblioteca oberta,tapes , entrepans i begudes a preus populars,jocs de taula..)

20h Xerrada-debat “La necessitat d’una organització juvenil anarquista” a càrrec del grup anarquista l’Albada Social.

22h: Sopador a preus populars (5€ dos plats i 4€ un plat + pa, vi i/o aigua + postres) els beneficis es destinaran a despeses judicials.

Al Kasalet (Kasal Okupat i Autogestionat Joan Berney)
C/Societat nº4 de Terrassa

Feminismo comunitario

Viernes, Junio 8th, 2012

http://lacuerdaguatemala.org/inicio.html

Leer . Descargar / Read . Download: http://lacuerdaguatemala.org/archivo_laCuerda/2012/CUERDA_155_052012.pdf

Nos posicionamos en el lugar de soñar el mundo que queremos. Esta afirmación expresa  Julieta Paredes, lesbiana e indígena aymara, mientras conversa sobre la propuesta del feminismo comunitario que ella disemina por todo el continente, siendo una de sus precursoras.

Aclara que el feminismo comunitario nace de expresiones autónomas y anarquistas que se impulsaban desde el grupo Mujeres Creando Comunidad alrededor de los años noventa. Con la llegada del nuevo siglo fueron parte de la lucha por el agua en Bolivia. En asambleas donde conversaban entre mujeres empezaron a re-conceptualizar categorías y crear nuevas para explicar su realidad. Alrededor de 2005 decidieron nombrarse a partir de su propuestacon una clara oposición al neoliberalismo.

A continuación, Julieta Paredes explica algunas de sus deiniciones:

¿Por qué se nombran feministas?

Porque el feminismo convoca, no es sólo una palabra occidental. Nos dice que las relaciones entre mujeres y hombres no son de equilibrio. Reconocemos que hay una lucha iniciada por las mujeres. Con ellas también nombramos a lasancestras y recuperamos la memoria larga de nuestras abuelas, con lo cual reconocemos nuestro pasado. Además, es castellano y nos ayuda a comunicarnos con el mundo. Es también una propuesta que nos permite compartir saberes y celebrar las diferencias con otras mujeres. Desde la experiencia de Abya Yala hemos deinido feminista como cualquier mujer, en cualquier parte del mundo, en cualquier tiempo de la historia que se revela y lucha contra el patriarcado.

¿Cómo definen patriarcado?

Creemos que no hay descolonización sin hablar de des-patriarcalización. Y ello nos remite a la colonización y la invasión de 1492, cuando hubo una usurpación de nuestros territorios. Así que deinimos el patriarcado como el sistema de todas las opresiones, discriminaciones, dominaciones y violencias que vive la humanidad y la naturaleza, históricamente construidas sobre el cuerpo de las mujeres. Es una decisión política haber construido el patriarcado. La humanidad no nació siendo patriarcal. La lucha feminista comunitaria plantea el derecho de pelear también para nuestros hermanos varones, el proyecto político al que aspiran nuestras comunidades y sociedades. No nos quedamos en ir a pedir un pedacito en la agenda marxista, otro en la indigenista o en la ecologista. Nos posicionamos en el lugar de soñar el mundo que queremos, porque no habrá revolución si no se libera a todas las mujeres. Nuestros hermanos no logran ver
todo lo que signiica la revolución.

¿A qué se refieren cuando hablan de patriarcado originario?

Nuestros hermanos indígenas dicen que el machismo y el patriarcado son culpa de occidente, pero hay un patriarcado originario y tenemos elementos para decirlo. En el pueblo aymara, las niñas eran llevadas a tierra inca por tres motivos: para ser mano de obra barata para la casta dominante inca, que también eran indígenas; ser usadas como amantes de los jefes militares del inca; para sacriicios que el inca requería. Éstos son claros elementos del patriarcado. Había derecho al rito, a la tierra, representación política, pero también había patriarcado. Estamos hablando de un patriarcado originario que en el hecho colonial se entronca y articula con el patriarcado occidental que genera pactos no sólo entre hombres blancos e indígenas, sino también entre hombres blancos y mujeres blancas.

¿Qué significa entronque patriarcal?

El feminismo comunitario ubica dos líneas del tiempo. Una es la de occidente. Por esa época las mujeres de Europa no tenían derechos, ni representación ritual ni manejaban los saberes o la salud. La otra es la de Abya Yala. Nuestros pueblos ya existían para 1492 y eran sociedades y culturas con historia. Por eso decimos que en occidente las mujeres vienen de menos derechos a más. Y en nuestros pueblos las mujeres vienen de más a menos derechos. Con el hecho colonial se conforma el patriarcado actual, a eso le llamamos entronque de patriarcados.

La comunidad como propuesta

Partimos de cómo está formado el cuerpo. Mujer y hombre, el cuerpo tiene dos lados, dos ojos, dos manos, dos pies; una parte somos nosotras las mujeres y la otra los hombres. En medio están las personas intersexuales. No nos estamos reiriendo a femenino o masculino, pareja heterosexual ni al género. Una parte está caminando y la otra está atrofiada. El patriarcado y el machismo lo permiten.
Nosotras queremos abrir el pensamiento múltiple en el que se necesita como mínimo dos personas que pueden ser tres. La base del pensamiento occidental es el uno: el yo. Para nosotras, es el dos que puede ser tres. Vemos el uno como el todo. Es otra forma de pensar el mundo, de ver la realidad, con base en la inclusión del otro para estructuración del uno y la posibilidad de lo múltiple. Caminando atrofiados nos vamos a caer, a equivocar, porque una parte del cuerpo no funciona. Para poder mirar bien se necesitan dos ojos. Entonces tienen que aprender a saber que lo que están mirando no es la palabra de toda la comunidad, es la mitad. Los feminismos occidentales plantean los derechos individuales de las mujeres como procesos de igualdad. Nosotras hablamos de un lugar común de mujeres, hombres y personas intersexuales a la que nombramos comunidad.

¿Comunismo? ¿Anarquismo?

Viernes, Mayo 4th, 2012

Fuente : http://metiendoruido.com/2012/04/comunismo-anarquismo/

Extraido de Cuadernos de Negación N°2: “Clases Sociales, o la maldita costumbre de llamar a las cosas por su nombre”

“Queremos acabar con el capitalismo y eso no se consigue simplemente llamándose de unaforma u otra, como quien invoca un extraño conjuro.”
Grupo Ruptura. ¿Comunistas o anarquistas?[1]

“El comunismo no es una sociedad que alimentaría adecuadamente al hambriento, cuidaría al enfermo, alojaría al que no tiene casa, etc. No puede basarse en la satisfacción de las necesidades tal como existen hoy o incluso como podríamos imaginarlas en el futuro. El comunismo no produce suficiente para cada cual y lo distribuye equitativamente entre todos. Es un mundo en el que la gente entra en relaciones y en actos que (entre otras cosas) dan como resultado que sean capaces de alimentarse, cuidarse, alojarse… ellos mismos. El comunismo no es una organización social. Es una actividad. Es una comunidad humana.”

Gilles Dauvé. Declive y resurgimiento de la perspectiva comunista.

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Puede sorprender a muchos actualmente agitar por el comunismo y la anarquía, ya que ambas categorías están impregnadas (y no sin motivo) de demasiada basura, y algunos hasta las consideran antagónicas. Más allá de los rótulos[2] y lo que se dice, existe la realidad de lo que se hace: definirse como comunista-anarquista no significa que nuestra praxis necesariamente lo sea. De la misma manera, las formas de praxis que también se denominan comunistas-anarquistas, no necesariamente son llevadas adelante por individuos que se definen como tales. De hecho, la mayoría de las personas que participaron de los intentos revolucionarios no eran partidarias de tal o cual ideología revolucionaria.

Los ejemplos sobran: gran cantidad de auto-denominados comunistas cocorean sobre su internacionalismo y posición de clase, pero siempre en la práctica no hacen más que ubicarse en alguno de los dos bandos en las guerras capitalistas -preferentemente de la “nación más oprimida” o menos desarrollada para justificar ese “mal menor” que es el anti-imperialismo-. Otros auto-denominados comunistas pueden, también, afirmar la necesidad de destrucción del Estado, pero en su propia práctica asumen la defensa del mismo hasta el extremo, no sólo participando repetidas veces en elecciones parlamentarias, sino presionándolo una y otra vez a cumplir su función,
a parar su desequilibrio. En definitiva: a mantenerlo en pie, posponiendo su destrucción para el día del nunca jamás.

Así también, algunos otros auto-denominados anarquistas, supuestamente irreconciliables con el Estado, han llegado a ocupar puestos en el gobierno de la República en la España del ’36. Asimismo, existen ejemplos más autóctonos y más ninguneados como los anarquistas K[3] que apoyan activa y “críticamente” al gobierno de los Kirchner en la región argentina.

Entonces, lo aseveramos: reconocerse de tal o cual doctrina no garantiza nada. Y, además, siguen sobrando los motivos para seguir afirmando: preparamos las elecciones o bien, preparamos la revolución.

El comunismo y la anarquía no son un ideal a llegar: son formas de actividad y relaciones sociales, que se manifiestan como tendencia en las luchas reales y concretas contra el capital y la vida alienada en general.

Mediante el comunismo en anarquía no se pueden dar soluciones a los problemas del capitalismo, no se propone que éste sea más racional o moderno: esas son las bases del viejo mundo, y justamente se las quiere destruir, no mejorar, ya que esa es la tarea del reformismo y no de los revolucionarios. Entonces, cuando nos preguntan “¿Pero cómo es la sociedad que ustedes proponen?”, concluimos: esperando las respuestas a los interrogantes de este mundo, no están fallando las respuestas, está fallando la pregunta. La anarquía no es entonces un montón de medidas que se tomarán el día después de la revolución, es lo que hacemos hoy para llegar a los días de la revolución, o para desenvolvernos mejor en situaciones prerevolucionarias.

Comprendemos que décadas y décadas de contra-revolución y pasividad a cargo de “comunistas” y “anarquistas” provocan desagrado por esos conceptos: los países llamados “comunistas”, grupúsculos nacionalistas, populistas, stalinistas, troskistas, leninistas, maoístas, por un lado; y liberales, artistas, oportunistas, pacifistas, intelectuales, punks narcotizados, hippies adictos al consumo de miseria y demases vómitos de la subcultura, por el otro… sólo han servido para obstaculizar el desarrollo de las herramientas para la auto-supresión de nuestra clase. Pero, así y todo, nos negamos a despreciar todo el arsenal del movimiento revolucionario, ya que es parte de nuestra historia y no permitiremos que quede en manos de los imbéciles de siempre.

Entendemos la actividad revolucionaria como una tensión[4], ya que excede lo que podría ser una filosofía, una teoría política o hasta una práctica: es un modo de concebir la vida, de involucrarse en lo que se intenta transformar. Esto de ninguna manera puede ser otra cosa que la realidad, y es claramente por ello que claro, cambiamos en lo personal, pero ese nunca es el objetivo final, sino sólo una consecuencia lógica dentro de lo que comúnmente se denomina “las contradicciones que vivimos”. Este concepto es también bastante discutible, porque como decíamos antes nuestra intención no es transformar un objeto exterior a nosotros mismos sino transformar la vida, esa misma vida que nos contiene: queremos abolir la contradicción entre esta forma de novida y, justamente, lo humano.

Esta contradicción, a su vez, no aparece desde el momento en que se adopta tal o cual ideología. De hecho, las ideologías no aportarán nada en ese sentido más que la sensación de pertenencia y movimiento que sin más que la adhesión conducirían a la revolución final. Lo que se quiere dejar en claro, al fin y al cabo, es lo siguiente: no estamos en contradicción con esta realidad por la ideología o no que adoptemos, es decir, no estamos en contradicción por ser comunistas y vivir en el mundo de la propiedad privada, no estamos en contradicción por ser anarquistas y vivir bajo el ojo de dios y el pie del gobierno. Estamos en contradicción porque somos asalariados, explotados y oprimidos en todos los aspectos de nuestras vidas, y es eso lo que nos empuja a luchar.Podremos reconocer más claramente esa contradicción entre la vida y lo que atenta contra ella, pero jamás nos salirnos de la realidad, por el sólo hecho de que vivimos en este mundo.

La sola idea de ser libres en un mundo de esclavos es inadmisible, como es inadmisible por esta misma situación la justificación de otras “contradicciones ideológicas” que sí son solucionables como la coherencia entre medios y fines, la solidaridad, etc. La realización del individuo en un sentido inmediato[5] también lo es, porque pareciera ser que la propaganda capitalista ha dado sus frutos: lo queremos todo acá y ahora, y si algo no nos lo proporciona no lo compramos… ¡Sí, compramos! porque a veces hasta se comprende a la teoría-practica revolucionaria como una mercancía más, que puede (y debe) agradar, dar identidad, con la que se puede simpatizar, y finalmente abandonarla cuando nos da la gana, total es una parte separada de nuestras vidas, de la que podemos prescindir cuando sea necesario.

Pero nosotros al igual que muchas personas, hemos entendido que la revolución no tiene sentido más que como transformación de lo cotidiano, aunque lamentablemente esto se ha malinterpretado al creer entonces que una transformación de lo cotidiano equivaldría a una revolución[6].

“Los que hablan de revolución y de lucha de clases sin referirse explícitamente a la vida cotidiana, sin comprender lo que hay de subversivo en el amor y de positivo en el rechazo de las obligaciones, tienen un cadáver en la boca”, afirmaba Raoul Vaneigem y en ella se han escudado, y no sin razón, tanto él como los demás “reformadores de la vida cotidiana”. Pero también podríamos entender esa afirmación comprendiendo su otra cara: Que quienes hablan de transformar la vida cotidiana sin referirse explícitamente a la revolución y a la lucha de clases, sin comprender lo que hay de subversivo en la acción individual pero a la vez social y de positivo en el rechazo de las ideologías individualistas, también tienen un cadáver en la boca… Ambas afirmaciones son verdades, pero separadas son sólo verdades parciales.quella concepción se asemeja a las ya no tan nuevas corrientes new age, que nos dicen que podemos ser felices y realizados si tenemos “paz interior”, sólo que algunos piensan lo mismo si tenemos “revolución interior”. Revolución interior, que creemos necesaria en un comienzo, como paso fundamental, pero que nos excede en el mismo instante porque no es un invento personal que fluye desde cada uno, es quizás un aspecto de la lucha revolucionaria, que puede comenzar modificando algunos aspectos de nuestras vidas y luego empujándonos a tomar protagonismo en la extensión de esos cambios en la totalidad del mundo… Ya que sólo podemos realizarnos como individuos en la medida en que nos relacionemos con las demás personas.

Nuestra mayor fuerza reside en la globalidad de nuestra implicación, en nuestra adhesión no a un grupo, subcultura, ideología o jefe… sino al movimiento real de abolición de todo lo que nos hace ajenos a nosotros mismos. “Lo que convierte a una lucha en global y universal no es su generalización y su generalidad, sino su radicalidad; es decir si es transgresiva, subversiva, si atenta contra la totalidad del sistema, contra su legitimidad. Aunque parcial, local, puntual, esta lucha contra cada aspecto de la violencia capitalista adquiere, si es radical, un carácter total. No apunta a una distribución distinta del poder, sino a su destrucción. No pretende la estatización de los medios de producción, sino la destrucción del valor de cambio y la gratuidad del don.”[7]

POST DATA:

No es nuestra intención adherir o contribuir a esos híbridos llamados “marxismo libertario” o “anarco-marxismo”, no estamos armando ningún rompecabezas, ni añadiendo fragmentos de Marx a Bakunin (o viceversa), sino que tenemos en cuenta a algunos anarquistas y a Marx (mas no a los marxistas) como ellos tuvieron que valorar a ciertos revolucionarios del pasado para poder superarlos.

Por un lado, bajo la categoría de “anarquismo” se han nombrado, como ya dijimos, diversas corrientes y concepciones del mundo incluso antagónicas, quizás por su propia falta de un guía o una doctrina más rígida. Lo que afortunadamente ha permito a algunos anarquistas avanzar verdaderamente sin la pesada carga de esa ”sagrada familia” de pensadores y dogmas, a otros les ha permitido tomarse la libertad de llamar anarquismo a lo que les vino en gana. Por el otro lado los marxistas han hecho con los textos de Marx, quien manifestó expresamente “yo no soy marxista” también lo que les vino en gana. Entonces, agregar un “ismo” tras el nombre de una sola persona, aunque ésta ya se encuentre muerta, tampoco garantiza nada.

Ya desde los inicios del movimiento obrero, ambas corrientes históricas contenían en sí mismas una expresión reformista y otra revolucionaria, pero pareciera que actualmente en vez de reflexionar sobre sus puntos fuertes se reivindican sus debilidades, y no sólo por parte del rival de cada una de ellas para el triunfo de su ideología en alguna discusión mediocre, sino también desde el “ista” en cuestión. En su momento haberse denominado como bakuninistas o como marxistas no permitió llegar a superar ambas ideologías, y es hoy que esa división nos llega arrastrándose desde el pasado y cada vez más putrefacta. Nuestra ventaja de considerarlas como ideologías está en que queda así muy clara la necesidad de superar lo que esa división tiene de falso problema. Para Debord, cada una de ellas contiene “una crítica parcialmente verdadera, pero perdiendo la unidad del pensamiento de la historia e instituyéndose ellas mismas en autoridades ideológicas”. 

Una corriente puede haber comprendido que el Estado debe ser abolido a como dé lugar, la otra habrá comprendido cuáles son las razones que llevan a instituir un Estado y para qué existe éste, por ejemplo[8]… entonces ¿Qué vamos a hacer? ¿Cada uno defender su “ismo” en competencia con el otro, para así cada uno tener una verdad parcial que separadas jamás llegarán a ningún lado? Si nos subordinamos a un “ismo”, seremos menos crítico con él que con los demás, ya que subordinaremos toda nuestra actividad (incluyendo nuestra crítica) a la victoria del “ismo” por el cual hemos tomado partido. Nos convertiremos en guardianes de ese “ismo”, en conservadores de esa tradición específica.[9]

Estas tendencias (anarquismo, marxismo, etc) son exigencias de la práctica, pero de lo que se trata es de la teoría del proletariado, que es exigida por su práctica para auto-suprimirse como clase.

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[1] Texto aparecido el nro.2 de la publicación Ruptura (Madrid, España) y recomendado para ampliar sobre este tema

Contacto: gruporutura@hotmail.com

[2] En nuestra historia los revolucionarios se han llamado a sí mismos o los han denominado de diferentes maneras: ludditas, comunistas, socialistas, nihilistas, anarquistas, libertarios, situacionistas, encapuchados y hasta liberales (como el grupo en el cual participaba Ricardo Flores Magón). Con estos adjetivos también se ha nombrado a diferentes reformistas y burgueses. Si bien estas categorías tienden a mejorar la comunicación y el entendimiento, muchas veces logran todo lo contrario.

[3] Para mayor información, leer el reportaje realizado a Federico Martelli en la revista Veintitrés de Febrero del 2007, titulado Los anarquistas de Scioli. allí pueden leerse cosas como: “Tengo formación anarquista, socialista y peronista. Trato de rescatar de cada uno lo mejor. Rescato de la ideología libertaria el amor por la libertad. Del peronismo la profunda transformación que realizó. Partidos puede haber un montón, lo importante es cuál es el movimiento nacional que represente a los trabajadores.” (¡¡!!) Extraído del nro.42 de la publicación ¡Libertad! (del grupo del mismo nombre). www.geocities.com/grupo_libertad

[4] “He aquí lo que diferencia a un hombre político de un revolucionario anarquista. No las palabras, no los conceptos, y, permitidme, bajo ciertos aspectos ni siquiera las acciones, porque no es su extremo concluirse en un ataque -pongamos radical- lo que las califica, sino el modo en que la persona, el compañero que realiza estas acciones, consigue convertirlas en momento expresivo de su vida, caracterización específica, valor para vivir, alegría, deseo, belleza, no realización práctica, no la realización de un hecho que mortalmente se concluye en sí mismo y determina el poder decir: “Yo hoy he hecho esto”. (Alfredo Maria Bonanno, La tensión anarquista.)

[5] Aquí vuelve a aparecer la visión moderna del mundo, donde todo es instantáneo…en el imaginario revolucionario muchas veces se comete el error de querer usar como sinónimos espontáneo e inmediato. En realidad, espontáneo hace referencia a que esto se lleva adelante sin agentes externos que lo provoquen, y no por la rapidez inmediata (o no) con la que se
realiza el acto revolucionario.

[6] Gilles Dauve, Prefacio a la edición española de “Declive y resurgimiento de la perspectiva comunista”. Ediciones Espartaco Internacional www.edicionesespartaco.com

[7]“He aquí lo que diferencia a un hombre político de un revolucionario anarquista. No las palabras, no los conceptos, y, permitidme, bajo ciertos aspectos ni siquiera las acciones, porque no es su extremo concluirse en un ataque -pongamos radical- lo que las califica, sino el modo en que la persona, el compañero que realiza estas acciones, consigue convertirlas en momento expresivo de su vida, caracterización específica, valor para vivir, alegría, deseo, belleza, no realización práctica, no la realización de un hecho que mortalmente se concluye en sí mismo y determina el poder decir: “Yo hoy he hecho esto”. (Alfredo Maria Bonanno, La tensión anarquista.)

[8] Aquí vuelve a aparecer la visión moderna del mundo, donde todo es instantáneo…en el imaginario revolucionario muchas veces se comete el error de querer usar como sinónimos espontáneo e inmediato. En realidad, espontáneo hace referencia a que esto se lleva adelante sin agentes externos que lo provoquen, y no por la rapidez inmediata (o no) con la que se
realiza el acto revolucionario.

[9] Gilles Dauve, Prefacio a la edición española de “Declive y resurgimiento de la perspectiva comunista”. Ediciones Espartaco Internacional www.edicionesespartaco.com